lunes 10/8/20
LUCHADORAS CONTRA LA TRATA

Religiosas Adoratrices, doscientos años rescatando a mujeres esclavizadas

Religiosas adoratrices de Almería junto a cuatro de jóvenes nigerianas que rescataron de las mafias
Religiosas adoratrices de Almería junto a cuatro de jóvenes nigerianas que rescataron de las mafias

El mismo día en el que se celebraba el Día Internacional de la Mujer, las páginas de los periódicos informaban de la desarticulación de una banda criminal que explotaba sexualmente a mujeres rumanas y que las llegó a vender por 6.000 euros. La trata de seres humanos crece en España, es un negocio muy lucrativo y casi invisible, como vienen denunciando las Religiosas Adoratrices, una congregación que lucha a brazo partido contra esta lacra que conocen muy de cerca.

El trabajo de las adoratrices rescatando, acogiendo, cuidando y hasta escondiendo a mujeres que son esclavizadas por las mafias es poco conocido. Solo en contadas ocasiones, como cuando recibieron el Premio Derechos Humanos Rey de España, en 2015, o cuando propiciaron la desarticulación de la mayor mafia nigeriana de trata de personas en 2018, su labor ha ocupado las primeras planas. Pero las adoratrices llevan cerca de dos siglos cuidando de las mujeres más vulnerables de la sociedad.

La Congregación de Religiosas Adoratrices Esclavas del Santísimo Sacramento y de la Caridad fue fundada en el año 1856 por la madrileña María Micaela, y desde ese momento, trabaja por la liberación y promoción de la mujer explotada, esclavizada u oprimida de cualquier manera, con especial atención en aquellas mujeres víctimas de la prostitución y trata con fines de explotación sexual. Su trabajo se extiende por todo el mundo.

La congregación está integrada por casi 1.100 hermanas y está presente en 23 países de Europa, América, Asia y África. En la actualidad, desarrolla más de 170 proyectos en todo el mundo.

En Sevilla, por ejemplo, la obra social de las adoratrices se materializa a través del Programa ONNA – R. R. Adoratrices, que tiene como finalidad la liberación, el empoderamiento, la integración personal y social, la promoción y la reinserción social de la mujer y el análisis crítico de la realidad en que se mueve. La misión del Proyecto Onna Adoratrices es acoger y acompañar a la mujer en grave riesgo de exclusión y alta vulnerabilidad, principalmente aquéllas que son víctimas de prostitución o trata para su explotación sexual, promoviendo la defensa de sus derechos y la denuncia de cualquier tipo de esclavitud.

La labor de las adoratrices tiene hoy más sentido que nunca. Al drama de la inmigración se une el aumento de la trata de seres humanos, sobre todo de mujeres y ahora también niños, como denunciaron recientemente la Diócesis de Málaga y las religiosas adoratrices de Almería. Allí no solo patrullan cada día por los clubes de alterne y las calles. También se desplazan a los invernaderos, donde cientos de mujeres inmigrantes se prostituyen a cambio de un refresco o a veces de nada.

Las adoratrices y las voluntarias que las acompañan viajan en viejas furgonetas convertidas en unidades móviles donde atienden a estas mujeres. Es muy importante saber si están o no en situación de trata y conocer qué tipo de ayuda precisan. Las religiosas cuentan con pisos en donde esconderlas. Pero el servicio de acogida de las adoratrices va mucho más allá. El trabajo de estas religiosas pretende la incorporación social de las mujeres esclavizadas y, no lo olvidemos, de sus hijos, mediante programas de apoyo integral donde se atiende a las necesidades particulares de cada una de ellas: educativas, laborales, sociales, psicológicas, médicas... Una labor ingente e inestimable que realizan a cambio de nada.