domingo 05.04.2020
CORONAVIRUS Y SOLIDARIDAD

Mensajeros de la Paz cede una residencia de mayores a los hospitales

Una persona entrega una bolsa con comida a un indigente en las inmediaciones de la Estación de Sants de Barcelona. Iglesia, Tercer Sector y Estado están tomando medidas para proteger y cuidar a los sin techo y personas en riesgo de exclusión del coronavirus (EFE/Andreu Dalmau)
Una persona entrega una bolsa con comida a un indigente en las inmediaciones de la Estación de Sants de Barcelona. Iglesia, Tercer Sector y Estado están tomando medidas para proteger y cuidar a los sin techo y personas en riesgo de exclusión del coronavirus (EFE/Andreu Dalmau)
¿Qué pasa con las personas que no tienen un hogar donde aislarse, la medida que se plantea en estos momentos con la más eficaz para frenar el avance del coronavirus? Las organizaciones sociales que trabajan con los más de 12 millones de personas en riesgo de vulnerabilidad que hay en España alertan de los efectos sociales de esta crisis, que están pasando desapercibidos. De momento, albergues y comedores sociales abiertos, ¿hasta cuándo?  

¿De qué personas estamos hablando? De personas mayores, inmigrantes, menores tutelados, personas pobres o en riesgo de exclusión social y trabajadores con empleos precarios, entre otros, para los que las medidas generales que se están acordando son insuficientes o les deja aún más fuera del sistema, alertan las entidades sociales que los atienden.  

El cierre de los Centros de Día ha interrumpido la rehabilitación a las personas con Alzheimer, por ejemplo, explica José Manuel Ramírez, presidente de la Asociación de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales, quien reclama un plan alternativo para que esos servicios puedan seguir manteniéndose a domicilio.  

“O entienden que los servicios sociales deben estar también protegidos y se adoptan medidas urgentes, igual que se ha hecho con la Sanidad, o los riesgos de vulneración social serán terribles”, denuncia.  

“No todo el mundo tiene acceso a una vivienda donde poder aislarse y protegerse y no todo el mundo cuenta con los medios necesarios para hacer frente a esta crisis”, plantea Luciano Poyato, presidente de la Plataforma del Tercer Sector, que agrupa a más de 30.000 entidades sociales.  

Apela al compromiso de las administraciones públicas para proteger a las personas más vulnerables y en riesgo de exclusión social ante la situación generada por el coronavirus y coincide en que no se pueden olvidar de ellos a la hora de desarrollar cualquier plan de choque ya sea económico, sanitario o laboral.  

Cáritas Madrid mantiene abiertos y a pleno funcionamiento las 24 horas los albergues y comedores de la capital, pero “con las precauciones que ha recomendado la Comunidad de Madrid”, explican desde la organización católica. Sí han cerrado los centros de apoyo escolar a los que acudían los niños a hacer los deberes y a merendar, al ordenarse el cierre de los colegios.  

“Entregamos las comidas en táper para que puedan llevarse la comida”, detallan. No se ha alterado por el funcionamiento del centro al que van a dormir cada noche 45 personas (unas dos mil al año), ni tampoco los centros de día que utilizan las personas vulnerables para ducharse, lavar su ropa o hacer talleres, por ejemplo. “Atención normalizada, pero con medidas de higiene mayores; trabajadores con guantes, mascarillas y tomando la temperatura dos veces al día”, apunta.  

Mensajeros de la Paz ha tomado medidas para ayudar en esta situación. De esta manera, el presidente de la ONG, el padre Ángel, ha cedido el la residencia de mayores que tiene en la localidad toledana de Pantoja para que sea usada por aquellos hospitales que lo necesiten. 

Según ha indicado, tiene unas 200 plazas y, aunque apunta que serán los expertos quienes decidan, su intención era ceder las camas y la estancia para aquellos pacientes ingresadas, no contagiados, que pueden curarse de sus dolencias fuera del hospital.

Para el presidente de Mensajeros de la Paz, esta epidemia que está sufriendo el país puede traer «cosas buenas», principalmente, «unir más a la sociedad y a los ciudadanos», que estos «sean conscientes de muchos problemas que pasan otras personas» y que, al final, «salga a la luz la generosidad de la gente», que a su juicio, «hay mucha».

La medida aprobada por el Gobierno de destinar 25 millones para paliar la pobreza infantil como consecuencia de la suspensión de la actividad de los comedores escolares ha sido bien recibida por los sectores implicados, ¿pero cómo y cuándo se va a aplicar?  

“Es necesario que esas medidas se pongan en marcha inmediatamente, la ayuda debe aplicarse ahora y no en un mes; las medidas están muy bien y se toma en serio las consecuencias por la emergencia en la que estamos, pero espero que se pueda superar la burocracia del sistema y se apliquen con urgencia para que esta crisis no se cebe con los más débiles”, asegura la directora de Educo España, Macarena Céspedes.  

Hay “más de medio millón de niños con becas públicas de comedor escolar, que han demostrado la insuficiencia de los recursos económicos de sus familias y que ahora están en sus casas”, recuerda la responsable de esta ONG, que trabaja en 230 colegios de toda España y que refuerza ese apoyo a las familias con más de 3.000 becas de comedor.  

“Ante una situación extraordinaria acatamos las medidas, pero no se debe olvidar las consecuencias que tiene dejar sin colegio a nueve millones de niños, que deben quedar al cuidado de alguien y algunos padres con empleos precarios no tienen esa posibilidad”.  

También destaca el impacto de la suspensión de las actividades que realizaban con los niños después del colegio. “Hemos tenido que cerrar los centros, como el que apoyábamos en la Cañada Real, en el que se realizan actividades con los menores y sus familias, de gestión de conflictos, de apoyo educativo y emocional, de fracaso escolar y de erradicacion de la violencia”. “Todo esto va a tener un impacto en los más de 3 millones de niños en situación de pobreza”, concluye.  

Cruz Roja ha puesto en marcha una campaña de seguimiento a 400.000 personas que ha identificado como especialmente vulnerables ante el coronavirus -personas mayores, con discapacidad y con enfermedades crónicas- de entre los 4 millones de personas que atiende anualmente para asegurar que conocen las pautas sanitarias de prevención.  

"El miedo y la desconfianza pueden aumentar la propagación de las enfermedades y obstaculizar los esfuerzos por contenerlas. En estos escenarios, la información veraz y la solidaridad humana conforman la respuesta más efectiva para prevenir y apoyar a las personas que puedan verse afectadas", alertan desde la organización humanitaria.  

Cruz Roja cuenta con equipos especializados para la atención psicosocial en todo el territorio que están preparados para atender de forma virtual y apoyar a personas que puedan verse afectadas.