lunes 01.06.2020
DOS MILLONES DE BENEFICIARIOS EN 25 PAÍSES

Hermanas Hospitalarias, amor sin límites contra el sufrimento mental

Una hermana hospitalaria atiende a un enfermo en la República Democrática del  Congo
Una hermana hospitalaria atiende a un enfermo en la República Democrática del Congo

Las Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón de Jesús han abierto dos líneas de atención psicológica gratuita en Santander y Palencia con motivo de la crisis provocada por la pandemia del coronavirus. Su especialidad es la salud mental, y saben bien que en esta emergencia sanitaria y social la ayuda psicológica y espiritual es fundamental para mitigar el miedo, la inquietud y el sufrimento que está causando en las personas.

San Benito Menni, sacerdote de la Orden de San Juan de Dios y pionero en la atención psiquiátrica, fundó esta congregación en 1881 en Madrid para dar respuesta a la situación de abandono sanitario y exclusión social de las enfermas mentales de la época, aunando dos criterios fundamentales: caridad y ciencia. A su muerte dejó catorce centros hospitalarios funcionando, toda una proeza de su tiempo. Su legado es hoy una de las mayores obras sociales de la Iglesia: las Hermanas Hospitalarias gestionan 370 centros -12 de ellos en España- repartidos 25 países de África, Asia, Latinoamérica y Europa, con más de 17.300 plazas sanitarias y sociales, y cerca de dos millones de beneficiarios en el último año.

La misión de las Hermanas Hospitalarias da continuidad a sus orígenes y responde a los desafíos actuales, proyectando un camino de solidaridad constante con los niños, mujeres y hombres que atienten en todo el mundo. La persona que sufre es el centro de su misión y hacia ella se orientan y subordinan todos los recursos de la orden. 

Un millar de hermanas, 11.100 profesionales y centenares de voluntarios aúnan sus esfuerzos en la acogida, asistencia, cuidado especializado y preferente a las personas con enfermedad mental, discapacidad intelectual o física y otras enfermedades; teniendo en cuenta las necesidades y urgencias de cada tiempo y lugar, con preferencia por los más pobres y necesitados.

Las líneas de actividad de las Hermanas Hospitalarias abarcan la atención psiquiátrica y salud mental, en la que se presta una atención integral a las personas con trastornos mentales, que comprende prevención, tratamiento, rehabilitación y reinserción social; con el objetivo de que puedan recuperar su proyecto vital con dignidad y mantener una adecuada calidad de vida. 

Otra línea de actuación es la psicogeriatría, un servicio sociosanitario que atiende de forma integral a personas mayores con pluripatología, deterioro funcional, cognitivo y/o alteraciones conductuales, en régimen residencial, unidad de día y domiciliario. 

Además, con el fin de ofrecer una atención integral, humana, educativa, rehabilitadora y personalizada a los discapacitados intelectuales, la Congregación promueve centros y servicios adecuados a las necesidades y expectativas de los usuarios y sus familias. 

Algunos de sus centros abordan el daño cerebral sobrevenido mediante unidades pluridisciplinares destinadas a la neuro-rehabilitación, a través de la neuropsicología, logopedia, terapia ocupacional y fisioterapia, además de los tratamientos médicos correspondientes. Se pretende establecer el aprendizaje de una “nueva manera de vivir”, tanto en su dimensión física como psíquica, social y familiar. 

Las Hermanas Hospitalarias también ofrecen cuidados paliativos para pacientes en fase avanzada-terminal de la enfermedad, que precisan de una atención especializada basada en el control de los síntomas físicos, el apoyo psicológico, social y espiritual necesario para minimizar su sufrimiento y el de su familia. 

Sus hospitales generales son centros destinados al diagnóstico y tratamiento de enfermedades, mediante una amplia oferta de especialidades médico-quirúrgicas y otras unidades de tratamiento. 

El modelo hospitalario de estas hermanas también incluye la promoción de la docencia, la investigación e innovación, la pastoral de la salud, el voluntariado y la ética. Igualmente, fomentan la cooperación al desarrollo, favoreciendo la solidaridad dentro y fuera de la Institución.

Para estas hermanas, la hospitalidad es un valor humano esencial en los ámbitos social, asistencial y sanitario. Ellas ofrecen espacio y tiempo, atención y cuidado, humanidad y recursos a los que sufren. Ofrecen, como ellas mismas dicen, amor sin límites.