lunes 10/8/20
CONSTRUCTOR DE SOLIDARIDAD

Juan Vela, hombre de Iglesia y de Estado

Juan Vela, hombre de Iglesia y de Estado

La entrevista exclusiva al vicario general de los Franciscanos de la Cruz Blanca deja reflexiones que no hemos escuchado durante la crisis del COVID – 19 ni a políticos ni a otros prescriptores de la opinión pública. El franciscano se revela con una doble de dimensión de hombre de Iglesia y de Estado con sus palabras llenas de humanidad, de generosidad, de exigencia, planteando soluciones racionales y posibles siempre en defensa de los derechos de los desamparados.    

La epidemia de la soledad

Antes del covid 19 había una epidemia en España de soledad, más de dos millones de mayores estaban solas, se encontraban solas y era un problema que a Lares le preocupaba muchísimo, y ahora lo que ha supuesto la pandemia, donde el aislamiento ha sido por ley y a los mayores se les ha impedido cualquier tipo de relación. Que puedan hablar, interactuar, y no tenerlos en una habitación de 15 metros cuadrados solos días y días, y no haciéndolos a ellos culpables. 

Nosotros somos porteadores de la enfermedad y ellos son los receptores, no podemos hacer que las medidas más duras las sufra la población más débil, no sería justo. 

Humanizar y compaginar

Hay que humanizar todo esto, que se está alargando mucho en el tiempo y está dejando mucho dolor en el camino; hemos solicitado el derecho de los seres queridos a despedirse de las personas que están en paliativos, es un derecho frente al miedo que tienen las administraciones de dar pasos que sean un retroceso. Nadie quiere un retroceso, se puede. Tenemos que compaginar nuestro modelo asistencial humanitario centrado en la persona con el modelo de prevención que necesitamos implementar nosotros para que sean compatibles. 

Residencias para vivir

Lares representa a las residencias del Tercer Sector de España.  No hay residencias buenas o malas según has tenido casos o no. Las residencias claro que necesitan ayuda. Siempre las hemos pedido, en toda la trayectoria de Lares hemos pedido más atención a las residencias y a nuestros mayores. Hay que recordar que en España los mayores es el colectivo que menos reconocimientos tiene en nuestra sociedad del bienestar, no tiene reconocimiento ni a través de unas pensiones dignas, unas prestaciones adecuadas es lo que deberían tener. Claro que podría haber otros modelos de residencias, siempre lo hemos dicho, pero habría que preguntarle antes a los mayores qué residencia es la que le gustaría tener. Nadie nos puede decir como tenemos que vivir última estación, nuestra última etapa. La gente quiere vivir en sus casas, nadie quiere vivir en un hospital, queremos vivir en nuestras casas o en algo parecido, y en Lares ahí estamos. Hay que dar servicios y cuidados para que las personas vivan en sus casas lo máximo posible. También hay personas que por sus patologías o sus características sociales o de salud no pueden, tienen que vivir en residencias. Las residencias tienen que ser compatibles con el modelo de vida que quieren vivir nuestros mayores. Queremos vivir en lares, en hogares, en espacios donde podamos convivir y compartir, donde el proyecto de vida que generamos un día cuando nacimos que lo podamos terminar, pero terminar nuestro proyecto de vida, no el proyecto de vida que quieren otros.

Por qué no generamos una sociedad flexible, donde cada uno pueda elegir el modelo de residencia donde quiere vivir Me da miedo que no vayamos buscando una solución, que no respondamos a la pregunta de que quieren nuestros mayores, que vayamos a preguntar que estamos haciendo por nuestros mayores, esto es un trabajo de toda la sociedad dignificar los cuidados

Lares, el hogar de la última estación

Lares, con sus asociaciones, fundaciones, órdenes religiosas, es la única agrupación de residencias del tercer sector y pertenece a la Economía Social, no mercantil, no dividimos nuestros beneficios en terceros, no hay socios que se lleven dinero, se reinvierten en los centros. Nuestros valores responden al humanismo cristiano,

asumido como filosofía, son valores amplios, la persona está en el centro, el respeto, trabajo en equipo, colaboramos con la administración, a completar el trabajo que hay en la sociedad. Yo vengo de un centro que trabajamos con enfermos de SIDA, siempre estamos en primera línea, esa capacidad es porque somos colaboradores, no sustituimos a la administración sino que colaboramos con la sociedad. Atendemos a un 90% de mayores y 10% discapacidad o enfermedad mental, son centros para mayores, dependencia y exclusión social 

Ponerse al lado de los que sufren  

En la sociedad se valora al que cura pero no al que cuida, nos juntamos primitivamente para defendernos  y cuidarnos los unos a los otros, los más fuertes a los débiles, pero esto no tiene ningún reconocimiento social ni laboral. Y cuidamos desde que nacemos hasta que morimos, o nos cuidan o cuidamos.

La sociedad tiene que centrarse en ese modelo ético del cuidado, esa actividad esencial donde haya compromiso por la persona y compasión por ella, ponernos al lado de las personas que sufren, y esto que es sumamente de la Iglesia católica y del humanismo cristiano es esencial para reconocernos como sociedad. Llegará un momento en que no nos reconozcamos como sigamos así. Y tratarlo de la forma que ellos quieren ser tratados, no como nosotros queremos que sean tratados como ansiolítico de nuestras preocupaciones o culpabilidades. Tenemos que trabajarlo desde ese aspecto. En Lares siempre lo hemos intentado, que las residencias sean hogares, que sean los espacios que a ellos les gusta vivir.

Hogares, no hospitales

Los mayores tienen el mismo derecho a disfrutar del modelo sanitario que cualquiera, no podemos construir un modelo sanitario low cost dentro de las residencias, no es nuestro objetivo, porque sería que los mayores pagaran dos veces la sanidad, cuando trabajaron, luego en la residencia. Pedimos que la parte sanitaria esté integrada en la atención primaria, los mayores tienen el mismo derecho que cualquiera, la misma atención sanitaria que el resto de los ciudadanos, y no lo que ha pasado, que a la hora de necesitar encima se les discrimine por edad

Vigencia del voluntariado

Otro de los signos del tercer sector es ese espacio del voluntariado para colaborar en la mejora de la sociedad, no sacan trabajo a otros, tienen ese espacio, son artífices de la construcción social, por eso el voluntariado es fundamental en el tercer sector, da transparencia, participan en las decisiones, es otra dinámica que nos caracteriza, estamos en lugares en donde otros no estarían, una red capilar que otros no interesa porque no le saldrían los números, sobre todo en los centros pequeños en los pueblos. Constituimos una plataforma del voluntariado de España, para fomentar el voluntariado y la formación del voluntariado; en Cruz Blanca hay 2.000 voluntarios, en el centro de Huesca hay 180 voluntarios, esto nos avala, nos acredita en la solidaridad. 

Instrumento para el Evangelio

Si la gente quiere estar contigo y unirse al proyecto que tú realizas, no tienes nada que ocultar, está abierto, dicen “yo soy de Cruz Blanca”, asumen que es su proyecto, esto no es una congregación, somos instrumentos para hacer el evangelio, el voluntariado es una acción solidaria de grupo, es una implicación política, personal y comunitaria, una opción de cambio de la sociedad y de crítica a la sociedad que no hace lo que debería.

Mayores en su territorio y acompañados

Los centros Lares estamos en los lugares de las personas, para que no estén fuera de su territorio, para que salgan a pasear en su mismo barrio, o ciudad, interactuar, colaboramos en la España vaciada, en la fijación de puestos de trabajo, en generar recursos para las personas que llevan ahí toda la vida. Ahí estamos 54.000 residentes, 35.000 trabajadores, y miles de voluntarios. Lo que se encuentra un mayor cuando decide pasar la última etapa de su vida en un centro de Lares es compañía, acompañamos a las personas en su última estación siempre respetando su proyecto de vida; conocer y compartir su historia de vida, que es lo que les gusta y que es lo que no y proyectar en la residencia una continuidad de ella, eso genera un modelo de atención donde la persona está en el centro y donde su vida es lo importante, cumplir el objetivo por el que ha estado viviendo todos estos años, no tendría sentido llegar a una residencia y que haya terminado su vida para empezar una vida diferente, tenemos que intentar impulsar en los centros lares la continuidad de la vida de cada una de las personas que cuidamos, que la vida no ha cambiado, que tenga el mismo sabor.