lunes 01.06.2020
ANÁLISIS DE LA TRANSICIÓN A "UNA NUEVA NORMALIDAD"

Lares exige una desescalada humanitaria y efectiva en las residencias de mayores

Lares exige una desescalada humanitaria y efectiva en las residencias de mayores

Lares atiende a personas mayores, dependientes, con discapacidad y en riesgo de exclusión social, bajo el prisma de la gestión solidaria. Pertenecen a Lares 17 asociaciones autonómicas que aglutinan 1.050 centros y servicios en toda España. Lares reúne el histórico compromiso de congregaciones religiosas y la voluntad solidaria de fundaciones y ONG`s, manteniendo como bastión la gestión solidaria de todas sus entidades.

El modelo de atención Lares se articula en tres ejes que diferencian e identifican a sus centros: la persona, en su singularidad e integralidad, las personas cuidadoras como agentes de valor añadido en los cuidado y el entorno, donde promueve el intercambio y la convivencia

En Lares conviven 3 entidades, Federación, Fundación y Asociación, que comparten el objetivo de mejorar la calidad de vida de las personas mayores, dependientes, con discapacidad y en riesgo de exclusión social a través de la personalización de la atención directa, de la formación de los profesionales y de búsqueda de financiación y ayudas.

Lares acaba de presentar un exhaustivo informe sobre la pandemia del COVID-19 en el que analiza la transición "a una nueva normalidad" en España, tomando como base la situación de las residencias en las que viven personas mayores. 

En carta dirigida a los titulares de la vicepresidencia del Gobierno el pasado día 23 de abril de 2020, Lares solicitó que cualquier medida de desescalada tuviese un informe previo que analizase su impacto en las residencias de mayores.

El Gobierno de España destacó el pasado 28 de abril de 2020, en la página 20 del documento Hacia una Nueva Normalidad  que, entre la tabla de indicaciones para cualquier cambio de fase (proceso de transición hacia una nueva normalidad) se tendría en cuenta el nivel de contagio en los centros residenciales para personas mayores.

La necesidad de un informe previo que analice el impacto que cada decisión puede tener en las residencias de mayores en la desescalada ha sido incorporado al Documento de Recomendaciones de la Mesa Estatal de Defensa de los derechos de las Personas Mayores, de 7 de mayo de 2020.

Tomando en consideración la situación de las residencias de mayores en cada territorio, tanto en general como las del propio Tercer Sector de Acción Social, Lares observa que los datos disponibles no garantizan que todas las Comunidades Autónomas estén dando sus datos con los mismos criterios. Cabe recordar que los fallecimientos de población, en general, con sintomatología compatible con coronavirus a veces no existen; y en otras, no han sido presentados. En residencias de mayores no es diferente.

En su informe sobre el impacto del coronavirus en las residencias de mayores, Lares ha analizado la situación de las residencias tomando como referencia el número de plazas por cada 100 habitantes que cada Comunidad Autónoma tiene en centros residenciales.

Según el mapa elaborado por Lares, dentro de las intensidades alta y media alta, se encuentran Comunidad de Madrid, Cataluña, Navarra, La Rioja, Castilla y León, y Castilla y La Mancha. En la intensidad media-baja encontramos las Comunidades Autónomas de Aragón, País Vasco y Extremadura. En las demás Comunidades Autónomas, la intensidad del contagio ha sido baja.

No hay futuro sin empatía, comprensión y propósito de enmienda. Por eso desde Lares, desde el compromiso y solidaridad con la persona, se exige que la desescalada sirva también para reflexionar sobre lo que se ha hecho mal y sobre lo que deberíamos haber hecho. "Lo que se ha hecho mal, para corregirlo. Lo que deberíamos haber hecho, para implementarlo con la máxima urgencia".

"Una buena forma de reflexionar sobre lo que no se ha hecho es viendo lo que sí ha funcionado bien en cada comunidad autónoma. Estar en contacto con un más de un millar de residencias en toda España que analizan la situación, sin ánimo de lucro, permite a Lares poder exponer, de forma sosegada y evitando prejuicios, estas prácticas positivas que deberían ser obligadas por el Estado y ejecutadas en las comunidades autónomas dentro de sus ámbitos de competencias, sobre todo, durante el Estado de alarma, de cara a posibles rebrotes o, incluso, de cara a otras crisis epidemiológicas o pandemias que pueda llegar", explica la entidad en su análisis. 

Medidas indispensables para proteger las residencias durante la transición a una nueva normalidad

Lares aporta en su análisis una serie de medidas que garanticen la prevención de los mayores tomando como referencia lo que se ha hecho bien durante las semanas más graves de la crisis. Es evidente que ha funcionado muy bien la desinfección del interior y exterior de centros residenciales por la UME y TRAGSA y su apoyo a la hora de asistir a la ejecución de las Ordenes SND/265/2020 y 275/2020, de problemática aplicación en muchos centros. El virus entra en las residencias desde fuera. Por eso, durante la desescalada, Lares considera necesario que se adopten medidas de discriminación positiva en el transporte público a favor de los trabajadores a fin de reducir su riesgo de contagio en un contexto en el que el distanciamiento social es difícil.

Deben garantizarse EPIS para todos los profesionales y personas que viven en residencias. Las entidades deben hacerse cargos de guantes y mascarillas quirúrgicas, pero debería ser el sistema sanitario quien garantizase los EPIs no básicos, es decir, aquellas de naturaleza sanitaria (FFP2, FFP3, batas impermeables, gafas, zuecos, pantallas protectoras, etc...).

Petición de apoyo a las administraciones

Desde el Tercer Sector se requerirá apoyo para poder seguir conciliando la atención de personas no atendidas por los servicios sociales y estas necesidades. Hasta ahora, no todas las CCAA colaboraron en garantizar estos equipamientos. En algunas, se utilizó la estructura de las patronales del sector para realizar los repartos y/o se potenció voluntariado y apoyo de otras instituciones, recuerda el informe.

Asimismo, es necesario que se garantice una pared contra el contagio haciéndo PCRs a todas las trabajadoras/es en Fase 0 y 1, y luego, test rápidos cada diez días como máximo. Debe hacerlo el sistema público sanitario o procurar medios a las residencias para poder acometerlo.

Una vez más, las entidades sin ánimo de lucro necesitarán de especial apoyo. Las residencias del Tercer Sector, de acuerdo con su espíritu de colaborar con la Administración, tratarán de paliar todas las debilidades y carencias del sistema público hasta dónde puedan

Lares recuerda que es imprescindible atender las situaciones de COVID-19 sólo en aquellas residencias preparadas arquitectónicamente para ello, con habitaciones, mayoritariamente, individuales y con personal sanitario las 24 horas del día, los 365 días del año. Para los demás casos recomienda reubicar residentes y abrir instalaciones intermedias, tal y como ha recomendado la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología.

Lares reclama agilidad en el proceso de toma de decisiones, con información clara y coherente entre provincias, los criterios uniformes por las Autoridades competentes y los servicios de inspección, la participación del sector en la toma de decisiones son cuestiones que no pueden volver a fallar. Tampoco, las dudas sobre el ámbito de competencia y responsabilidad del Estado y de las Comunidades Autónomas.

Humanizar las medidas

Olvidarse de las personas mayores pensando que el aislamiento en sus habitaciones no supone un grave riesgo para su equilibrio emocional y su propia vida, tampoco, puede volver a ocurrir. Son quienes tienen un confinamiento más duro, especialmente, las personas con demencias, que tienen incluso problemas para poder mantener una videoconferencia al tener una extraordinaria dificultad para reconocer su entorno.

Por todo eso, Lares exige que se humanicen las medidas, dando más autoridad al director, y asegurando el acompañamiento al final de la vida, como garantía irrenunciable del mayor y de la familia. "No puede volver a repetirse, en caso de rebrote, que las personas que trabajan en las residencias tengan que meter en bolsas estancas a las personas fallecidas. Esta función debe ser atribuida a las funerarias o a otros dispositivos que se puedan crear".

El sistema sanitario debe atender, de forma gratuita, a las personas mayores que viven en residencias, y debe hacerlo con igualdad de derecho al acceso a sus servicios, sin camuflar en la capacidad de recuperación, otras decisiones. Las ambulancias deberán llegar con preferencia en el futuro. Los mayores son los más débiles, y deben tener prioridad.

Los servicios de prevención de riesgos laborales y las mutuas han estado ausentes. Deben asumir, desde ya y a futuro, sus propias responsabilidades, se explica.

"A estas alturas sería deseable contar con información clara sobre las previsiones de lo que, en cada fase, se podrá ir haciendo, con qué límites y con qué requerimientos y condiciones, tomando como punto de partida la Cartera de Servicios Sociales que fue aprobada por el Consejo Territorial en 2014. Tomar estas medidas tarde, como en esta ocasión ha ocurrido, o incluso no tomarlas, supone aumentar el riesgo dónde de por sí el riesgo de afectar gravemente a las personas es más grande".

Respecto a las malas praxis y decisiones erróneas, que han sido muchas, es fundamental la rectificación, pues si hay nuevos brotes y se hace lo mismo, no habrá excusas, advierte Lares.

Lares concluye su informe con una declaración de orgullo y responsabilidad: "Debemos aprender de nuestros errores. Ser voz de los débiles, de los más frágiles y vulnerables nunca ha sido fácil. Es muy difícil, pero lo hacemos con orgullo y máxima responsabilidad. Como entidades sin ánimo de lucro, estamos para acompañar a la Administración en su camino, para fortalecer sus aciertos y contribuir a resolver sus debilidades, con espíritu crítico y constructivo. Nuestra esencia sin ánimo de lucro nos deja ajenos a otros intereses que no sean atender cada día más, y mejor, a las personas mayores con las que convivimos y para las que, en algunos casos, somos su propia familia. Que desde algún medio de comunicación se haya puesto de relieve el papel de Lares durante toda la crisis nos anima a seguir trabajando. Que diferentes empresas y miles de personas, en los entornos de nuestras residencias, nos hayan ayudado, nos hace sentirnos muy orgullosos y con legítima responsabilidad nos entregamos al máximo. Nuestro compromiso es irrenunciable. A todos, nuestro agradecimiento y, por favor, desde las residencias gritamos con una sola voz: “¡No nos hagan invisibles!"