jueves 6/5/21
La Fundación San Camilo, un modelo de asistencia basado en la humanización del cuidado

Más corazón en las manos

Cuidar al enfermo y cuidar al que cuida. Estos son los dos fundamentos con los que trabaja la Fundación San Camilo, una entidad cuyo modelo de asistencia a personas enfermas y dependientes cuenta con un estilo propio y diferenciado, de inspiración cristiana y basado en la humanización de los cuidados

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En una época con la actual, en la que la pandemia COVID-19 ha puesto de manifiesto más que nunca la importancia del cuidar, la Fundación San Camilo promueve la salud integral de la persona, conjugando competencia y humanidad. Se trata de diagnosticar y tratar, pero también de cuidar a los enfermos y residentes en cualquier fase de su vida, aliviando su sufrimiento y acompañándolo. Para ello, ofrecen una serie de servicios que abarcan desde el envejecimiento activo hasta los tratamientos médicos y programas de enfermería, en función de las necesidades de los pacientes.

Pero no sólo basta con cuidar al enfermo, es igual de importante preocuparse de los cuidadores. En San Camilo existe una premisa en este sentido: “la gran valoración hacia la persona que cuida”. “Hay que empezar a dignificar este trabajo y reconocer el gran mérito de quienes lo realizan”, señala Miguel Ángel Millán, director técnico de la Fundación HR San Camilo, quien en su libro Humanizar el cuidado invita a “poner a la persona en el centro”.

La Fundación San Camilo es una entidad intercongregacional al servicio de religiosos y religiosas, que ayuda a gestionar sus enfermerías, casas y residencias, así como el cuidado de mayores enfermos o en situación dependencia. La Fundación fue creada en 2002 por los Religiosos Camilos para la gestión del Hospital Residencia Sant Camil, ubicado en Sant Pere de Ribes (Barcelona). En 2012, dando respuesta una petición de diversas instituciones religiosas, se puso en marcha el “Programa de Atención a la Vida Consagrada”, cuyo objetivo es promover la salud integral de cada persona conjugando competencia y humanidad y cuyo objetivo último es perseguir una alta calidad de vida en cualquier etapa de la vida de las personas.

 

Ministros de los enfermos

La Orden de los Ministros de los Enfermos, más conocidos como Religiosos Camilos, fue fundada por Camilo de Lelis, mayordomo del hospital de Santiago en Roma, quien tuvo la inspiración de crear «una compañía de hombres piadosos y buenos que sirvieran a los enfermos voluntariamente y por amor de Dios, con el mismo amor que tiene una madre a su único hijo enfermo». El deseo de Camilo era sustituir a los funcionarios de un gran hospital como aquel, «porque sus servicios no estaban motivados por amor auténtico ni cumplían con sus deberes, lo cual iba en detrimento de los enfermos».

La formulación del carisma de los Religiosos Camilos se resume en acoger y cuidar a los enfermos como Jesús.  Y todo ello, desde una doble vertiente: atender a la persona en la globalidad de su ser y enseñar a cuidar desde la infancia. Camilo tuvo la preocupación de instruir a otros en cómo cuidar mejor a los enfermos: a los sanitarios del hospital, a sus primeros compañeros y a los novicios que poco a poco se iban uniendo a él. Debido a su experiencia personal de la enfermedad y guiado por la voz interior del Espíritu y  la escucha de las necesidades de los enfermos, Camilo comenzó a crear una verdadera escuela de enfermería, con precisas reglas asistenciales y un detallado código de hospital. Hoy, los Religiosos Camilos continúan con sus mismas enseñanzas y son una orden religiosa con presencia en 40 países en los cinco continentes.

 

 

 

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