martes 2/3/21
Hoy, 8 de febrero, se celebra la memoria litúrgica de Santa Josefina Bakhita

Jornada de oración por una Economía Sin Trata de Personas

El comité internacional de la Jornada mundial de oración y reflexión contra la trata de personas está coordinado por Talitha Kum,  la Red de Vida Consagrada contra la Trata de Personas de la Unión Internacional de Superiores Generales (UISG), que organiza un encuentro de oración virtual, que se desarrollará en cinco idiomas y durante siete horas

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Desde Oceanía hasta América, pasando por África y Europa. La Jornada Mundial de Oración y Reflexión contra la Trata recorrerá hoy nuestro planeta con el fin de dar a conocer y contribuir a erradicar la esclavitud.
El evento se celebra cada 8 de febrero -desde 2015- en memoria litúrgica de Santa Josefina Bakhita, la religiosa sudanesa que de niña vivió la dramática experiencia de ser víctima de la trata. Este año y debido a la pandemia mundial, la Red Internacional de la Vida Consagrada en contra de la Trata de Personas, Talitha Kum, ha organizado un maratón de oración en línea hasta las 17:00 horas, que puede ya seguirse en el enlace: https://www.youtube.com/c/preghieracontrotratta.  
 El lema elegido para esta VII jornada mundial de oración y reflexión es “Economía sin trata de personas”, que hace referencia a una de las causas estructurales de la trata de seres humanos. De hecho, en pleno siglo XXI, la trata es un reflejo de un orden social, económico y político que no está al servicio del desarrollo de una vida en condiciones dignas para todas las personas y pueblos. 
Entre las muchas entidades que desde la Iglesia trabajan para protección y atención a las víctimas de la trata está la Fundación de Solidaridad Amaranta, fundada por las Religiosas Adoratrices. “Lo hacemos específicamente acompañando a mujeres que son explotadas y tratadas para la explotación sexual, poniendo a su disposición recursos, servicios y personas cualificadas para recorrer conjuntamente otros caminos, que nos permitan recuperar de forma segura una vida libre de violencia y con oportunidades para desarrollar un proyecto propio y autónomo”, explican desde la Fundación de Solidaridad Amaranta. “La trata de seres humanos tiene para nosotras nombres e historias de mujeres que desean una vida sin violencia para ellas, una vida con pan y escuela para sus hijos e hijas, una vida con salud y medicinas, una vida sin mendigar y con trabajo para sostenerse” añade María Luisa Puglisi, directora general de la Fundación. 
La situación se ha visto agravada más por la pandemia COVID-19, que ha dejado al descubierto las brechas que ya existían en la sociedad, quedando claro que la desigualdad estructural afecta y golpea la vida de lo más débiles y los sistemas que sustentan la trata de personas se siguen beneficiando de ellos. Por ello, desde Amaranta “queremos contribuir a generar otra economía libre trata, al servicio de las personas”, concluye María Luisa Puglisi.

#PrayAgainstTrafficking
 

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