sábado 12/6/21
El cardenal Osoro ha ordenado a monseñor Luis Marín, OSA, subsecretario del Sínodo

Luis Marín: “Mi servicio pastoral es a toda la iglesia”

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La catedral de Santa María la Real de la Almudena ha acogido este pasado 11 de abril, II Domingo de Pascua y fiesta la Divina Misericordia, la solemne Eucaristía de ordenación episcopal de monseñor Luis Marín de San Martín, OSA, hasta ahora asistente general de los Agustinos y nuevo subsecretario del Sínodo de los Obispos. “El Señor te invita a comenzar un camino, obispo y pueblo; el Señor te manda que repares su casa, y el Señor propone la sinolidad”, ha señalado el arzobispo de Madrid, cardenal Carlos Osoro, en su homilía.

El purpurado ha mostrado su alegría por el hecho de que monseñor Marín se haya convertido en obispo en la catedral dada su vinculación con «la Iglesia particular de Madrid», pues nació en la capital en 1961, estudió con los Agustinos en el Colegio San Agustín y, tras ordenarse en 1998, fue destinado a la parroquia de Nuestra Señora de la Vid en San Sebastián de los Reyes, párroco in solidum de las parroquias de la zona de Montejo de la Sierra y párroco de la Santa Ana y la Esperanza de Madrid.

Al hilo de la ordenación episcopal de monseñor Marín, el cardenal Osoro ha incidido en que “el Señor hoy te pide e invita a comenzar un camino como obispo con el pueblo real”, un pueblo que “se pone en camino siempre para dar la Buena Noticia, pues este es el mandato del Señor”. “¡Qué belleza adquiere la Iglesia cuando nos sentimos todos parte del pueblo santo! Para ello el Señor nos da tres tareas: escuchar con constancia la enseñanza de los apóstoles, vivir con intensidad la vida en común, y celebrar la Eucaristía alimentándonos del mismo Señor y firmes en la oración. En estas tareas ha de estar el obispo con el pueblo, con el rostro que este tenga”, ha añadido.

Tras recibir el anillo, la mitra y el báculo, en su alocución final, el propio monseñor Luis Marín ha planteado que el Señor le ha preguntado este domingo de nuevo: “Luis, ¿me amas?” porque “solo el amor es importante, solo el amor es la respuesta, solo el amor permanece. Hubo un tiempo en el que te preguntaba: ¿por qué me has elegido?, ¿por qué yo? Tan frágil e insuficiente. No te pregunto ya. Solo te sigo. Pero no en la distancia, sino a tu lado. Por favor, pon tu mano en la mía, pon tu brazo sobre mis hombros. Vamos juntos. Tengo necesidad de ti, porque tú eres el centro”.

La tarea que ahora asume como subsecretario del Sínodo la ha definido como “muy hermosa y, al mismo tiempo, compleja y de una gran exigencia”. Pasa, según ha detallado, por “colaborar en la preparación, desarrollo y actuación del Sínodo de los Obispos, estar disponible para acompañar los procesos sinodales y, sobre todo, promover la sinodalidad en la Iglesia: diálogo, implicación, discernimiento en común, participación, corresponsabilidad”.

Asimismo, añadió que “soy obispo titular y esto me abre a la universalidad de la Iglesia. No tengo un grupo concreto de fieles del que ser pastor, no soy obispo de una Iglesia particular. Creo que esta realidad me exige dilatar los espacios del alma, ampliar horizontes. Mi servicio pastoral es a toda la Iglesia, a todos los cristianos que la conforman; aún más: a cada ser humano llamado por Dios a la felicidad plena”

Monseñor Luis Marín también ha recordado que: “vivimos una época difícil. Desde hace tiempo, toda nuestra existencia parece marcada por la pandemia Covid-19. Y también nos afecta hoy. Las dos personas con las que formo equipo en la coordinación de la Secretaría del Sínodo, el cardenal Mario Grech y sor Nathalie Becquart no han podido estar presentes. Sor Nathalie ha resultado positiva por Covid y al cardenal le han indicado la necesidad de guardar cuarentena preventiva. Y así otros. Estas circunstancias, que trastocan nuestros planes, nos hacen ser más humildes, más agradecidos y más solidarios”.

 

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