jueves 28/10/21
El Arzobispado de Madrid y la verdadera Trama. 3

POR SUS OBRAS LES CONOCERÉIS

Hace unos meses, mientras asistíamos a la misa mayor que consagraba al canónigo don Heraclio Quintana como Hijo Predilecto de Artenara, - si queréis encontrar este hermosísimo lugar hay que desplazarse a la corona de Gran Canaria,  en la maravillosa cumbre que hace de esta isla paraíso – el cura párroco de Gáldar, escandalizado por los casos de pederastia que salpicaban a la Iglesia, pidió a los feligreses que, como cristianos, oráramos sin cesar, y nos dio una poderosa razón, “compensar y contrarrestar.” Muchas veces, ante las víctimas de cualquier desafuero, ante el escándalo, tenemos que orar para “compensar y contrarrestar” la maldad que anida, en cualquiera de sus formas, en muchos corazones. Gente que usa la Iglesia para sus fines y una vez descubierta intenta enmarañar primero, falsear después, y acosar finalmente a quien ha destapado su ignominia.

fUNDACION PADILLA

Decíamos en otro artículo que algunas fundaciones civiles de la Iglesia cumplían sus fines, otras eran taifas, y finalmente aparecían chiringuitos donde menos esperabas. Y como ejemplo de esta última categoría, traemos a colación a la entidad  que guarda la dignísima memoria y los importantes activos del diputado liberal en tiempos de la restauración borbónica y amantísimo de su pueblo natal Colmenar, en la Axarquía malagueña, don Alfonso Molina Padilla: la Fundación Benéfico-Docente, a la que por su gran amor y devoción a su Virgen y Patrona “María Santísima De La Candelaria” y a su Divino Hijo, la bautizó bajo la denominación de: “Orfanato de Jesús y Candelaria. Fundación Molina-Padilla.” Si don Alfonso, hijo ilustre de su pueblo, sepulto en su panteón de la catedral de la Almudena, levantara la cabeza y viera lo que sucede en una fundación a la que encargó administrar “todos sus bienes”, pues en su testamento “instituyó único y universal heredero de la totalidad de su fortuna a su pueblo natal, para costear con sus rentas la educación y estudios de sus paisanos niños, para que las sobresalientes cualidades intelectuales, no quedaran infecundas por falta de medios y ayudas sociales”, y añadió “de este grupo, podrán salir algunos superdotados que por sus virtudes y talentos pudieran ampliar y mejorar la presente Fundación, dando prestigio y gloria a su Pueblo Natal, convirtiendo en espléndida realidad los ilusionados propósitos de su Fundador.....” más de una lágrima de amargura brotaría de las cuencas de los que fueron sus ojos. De una fundación modélica a un chiringuito.

Los que viven del cordero

Así se titulaba una deliciosa y humorística canción que en tiempos de la televisión única el austrohúngaro Franz Joham tocaba y cantaba con un viso   burlón “como la temperatura en el sur es menos dura, se dedican los granjeros a la cría de corderos. Y ahora voy a relatar los que viven del lanar. El granjero, su señora, el pastor y la pastora; el que afeita, el que esquila, un sereno que vigila; el que cuenta, hace la lana, y una prima y una hermana”. Viene a cuento para ver qué cosas ocurrían y cuáles siguen ocurriendo en tan benéfica fundación Molina - Padilla. Hasta la llegada del anterior Delegado de Fundaciones el patronato estaba copado por la familia Herrero – Padilla, “se habían adueñado del Patronato y de la Fundación, habiendo patrimonializado la misma como una propiedad particular suya, sin que en el testamento el Fundador determinara expresamente que los patronos tenían que ser familia;” ella, doña Gema Molina, sobrina nieta del fundador, era nada menos que patrona, administradora e inspectora de la fundación, cobrando por supuesto un suculento salario por su dedicación a tiempo completo, pero, cielos¡, que compaginaba con otro no menor en el Instituto Teológico a Distancia; también eran patronos su esposo y su hija, y ésta última, empleada a sueldo también. Como es lógico no habían solicitado permiso al Protectorado – para qué, si era  suyo el cordero.- Con el nuevo Delegado Arzobispal se pidió autorización y el Protectorado contestó “que si se quedaban como Patronas no podían estar contratadas por la Fundación y si dejaban el Patronato podrían seguir contratadas”, así que doña Gema y su hija doña Marta prefirieron “dejar de ser Patronas para seguir cobrando el generoso salario que les pagaba la fundación y que ellas mismas se votaron a favor.”

Pero no es solo un salario para vivir, también hay que vivir y trabajar en algún sitio. Por eso doña Gema, que además de los dos trabajos señalados, era también Administradora de Fincas y para ejercer este trabajo disponía de un piso en los edificios de la fundación, que utilizaba como oficina. Lo curioso es que en las actas del patronato reza que “podía disponer del piso para este menester con un contrato de alquiler pagando la cantidad oportuna para ello”. Pues no, no sucedió de esta forma, sino que el contrato es un contrato comodato sin permiso del Patronato; por tanto, gratuito. Como es lógico su hija doña Marta Herrero vive en un piso de los edificios de la fundación, y lo hace pagando un alquiler simbólico y muy por debajo del precio de mercado de la zona. El último miembro del patronato, el Sr. Sánchez Molina, amigo de la casa, también disfrutaba de un piso de alquiler por el que pagaba una cantidad ridícula. Y hay algo más, otras dos personas también viven en dos pisos alquilados pagando también alquileres simbólicos, ¿Quiénes son? El Director del Instituto de Teología a Distancia que tiene contratada a doña Gema y su hermano.fundación padillaNo se puede engañar a todo el mundo todo el tiempo

Una señora pluriempleada, pisos para los patronos, un intercambio de pisos y salarios con un Instituto de Teología, el manido e hispánico “hoy por ti mañana por mí”.  Solo en los cinco pisos citados se beneficiaban en 70.000 euros anuales a costa de la fundación. El patrimonio del pueblo de Colmenar estaba siendo destinado en buena parte a sufragar unas excelentes condiciones de vida de una familia y sus amistades civiles y religiosas. Por eso están siendo investigados en una querella. Como es natural tanto salario y tan bajos alquileres ocasionaba que no se pudieran destinar a becas más que el 50% de los rendimientos de los activos, qué se le va a hacer.   

Desde que el nuevo Delegado Arzobispal se hizo cargo las becas se incrementaron al 75%  y más. Por eso nos indigna que los medios de comunicación hayan hecho saña con un hombre íntegro. Su foto aparecía en “la Sexta” y un advenedizo o simplemente un necio decía a la cámara “nos echan de nuestros pisos” “nos quitan las becas”, por no decir una frase malsonante seguimos el relato. Simplemente todo falso, ni se venden los pisos ni se quitan las becas. Se pidió a los responsables actuales de la fundación que emitieran un comunicado desmintiendo lo que era falso de toda falsedad, en donde se dejaba constancia de dos temas:  que “los pisos no se venden” y del plan de becas para este año. También se ha emitido un certificado por parte de la Fundación Molina Padilla en el que se certifica las ayudas y becas concedidas y abonadas en los años 2018 y 2019 que ascendieron a un importe de: 555.515.47€”, que corresponde a los dos años en que el Delegado Arzobispal de Fundaciones puso orden y concierto, más del doble que en los dos ejercicios anteriores. No se puede engañar a todo el mundo todo el tiempo. La verdad y la dignidad son irrenunciables. Por sus obras conoceréis quién es Iglesia y quiénes los pillos que hacían lo que hacían.

    

 

 

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