miércoles 20/1/21
El Arzobispado de Madrid y la verdadera Trama. V

PACEM IN TERRIS

Tomamos el lema de la última encíclica del “Papa Bueno”, alimento espiritual de nuestra juventud, referente ético, Juan XXIII, octogenario, no vino a culminar una carrera eclesiástica, sino a sacudir la Iglesia con el concilio Vaticano II, el del “agiornamiento”, a recordarnos que si ha permanecido incólume durante siglos es porque la Iglesia ha vivido con los tiempos. El concilio acercó la institución a los fieles, cambió la lengua de la liturgia, la posición del sacerdote en el culto, se inició el diálogo con otras religiones, nos acercamos a los problemas sociales, y se profundizó en los derechos y deberes de las personas.

Cuando escribe esta encíclica el Papa afronta su recta final en medio de la feroz “carrera armamentística”, le preocupa el enfrentamiento entre bloques, la supervivencia de la civilización, y se dirige a todos “en toda convivencia humana bien ordenada y provechosa hay que establecer como fundamento el principio de que todo hombre es persona, esto es, naturaleza dotada de inteligencia y de libre albedrío, y que, por tanto, el hombre tiene por sí mismo derechos y deberes, que dimanan inmediatamente y al mismo tiempo de su propia naturaleza. Estos derechos y deberes son, por ello, universales e inviolables y no pueden renunciarse por ningún concepto.” Esa era la idea, no renunciamos a nuestros derechos porque cumplimos nuestros deberes. El concilio propuso algo más, abrirse a los medios de comunicación, contar la verdad, ser transparentes, ser ejemplo de institución abierta a que el aire fresco de los jóvenes la penetrara, y que las sabias y expertas voces de los mayores se propagaran a los cuatro vientos, una nueva forma de extender el mensaje, los tiempos habían cambiado. Lo que no había cambiado era la verdad, sigue siendo verdad, como todos sabemos, en voz de Agamenón o de su porquero. Pero el camino para conocer la verdad está lleno de trampas, recordemos el evangelio de Juan, “intentaban tenderle una trampa para que dijera algo que pudieran usar en su contra”, pero El Señor tranquiliza a los suyos “conoceréis la verdad, y la verdad los hará libres”. 

Tristeza

Es triste tener que dirigirse a un letrado de la Iglesia, encareciéndole a que en  sus respuestas guarde el pleno respeto a la verdad, a la que por su condición sacerdotal está moralmente vinculado y legalmente obligado”, que haya que preguntarle en calidad de qué se cree con derecho a pedir cuentas y dar instrucciones a los demás representando una Fundación y extralimitando los posibles poderes de que disponga en el Arzobispado. O aún no se ha enterado que la Fundación Fusara es civil, y obedece a su Patronato y rinde cuentas al Protectorado. Que es una fundación con sus propios fines y objetivos, que no cambian con la voluntad de alguien que simplemente lo “sube” a la web? Lo que los medios denominan “Operación Fusara” es el lamentable resultado de una doble vuelta atrás. Los catorce edificios vendidos por Fusara, con mandato de un Patronato que preside el Cardenal, obedece a realidades conocidas por todos. Fusara no es una fundación para el alquiler social, es una entidad de carácter social cuyo principal objetivo “es la formación de los niños y jóvenes, que en el futuro formarán el músculo de nuestra sociedad, con responsabilidad y eficacia. Nuestro objetivo es crear, además de excelentes profesionales, personas orgullosas cuyos valores adquiridos les hagan mejorar su entorno”. Con las rentabilidades de su patrimonio debe hacer frente a los gastos de sus colegios y residencias, y esas rentabilidades, según informes conocidos son, en su conjunto, un 50% menor que los precios de mercado, con muchos pisos de renta antigua y otros como si lo fueran, alquileres de 3 a 300 euros, en el centro emblemático de Madrid, pisos de 120 y 150 metros cuadrados. El patronato decidió vender los edificios, comprar otros activos de mayor rentabilidad y acometer unos planes sociales espectaculares, justo donde hace falta, no en la calle San Bernardo o la calle Luchana, operación que cuenta con la aceptación del Protectorado y con el registro correspondiente en el Registro de Fundaciones.

 

Ruido

La venta se hizo teniendo en cuenta las valoraciones de empresas Tasadoras registradas en el órgano competente, en el Banco de España. Una serie de vecinos, 28 en total, presentaron una querella y ahora se encuentra en situación judicial; pero esto no significa que el proceso se hiciera mal, habrá que esperar  a  lo que diga la Justicia; por esta razón es prudente esperar y no condenar por quienes no están autorizados para ello y solo tienen conocimiento de parte, como se está haciendo. Sin embargo ha habido y hay muchos titulares escandalosos que comenzaron a hacer daño a  personas concretas que simplemente han actuado desde la legalidad, y conviene tener presente que estamos en un proceso judicial. Titulares como  “expolio”, “venta ilegal”, “nos quedamos en la calle”, ni se trata de un desahucio, ni de ciudadanos pobres, ni de ilegalidades, se trata de la presión de unos pocos interesados en mantener unos privilegios inasumibles por la Fundación.  ¿Se acuerdan Vds. otros titulares que se publicaron acerca de que “el Patronato de la Fundación Fusara no estaba bien constituido”, “que la venta había sido ilegal”, “que la compra-venta de varios edificios no se han registrado”. Pues bien, aquí se pone el enlace del Boletín Oficial del Estado. Esta resolución sí es verdadera y certera. Una resolución hecha por un organismo dependiente del Ministerio de Justicia. Después de leerla se concluye  que todos esos titulares, sencillamente, no respondían ni siguen respondiendo a la verdad; pero, todavía se sigue  insistiendo en todas esas falsedades.

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En los medios ya se han dictado condenas, ¡Cuánto daño han hecho estos titulares y artículos a personas de bien, cómo han roto su honorabilidad! Es triste ver lo que estamos viendo y escuchar el ruido vocinglero de la mentira, pero no deben renunciar a sus derechos y a su dignidad los que cumplen con sus deberes. Y si, como escribió Juan XXIII  “consideramos la dignidad de la persona humana a la luz de las verdades reveladas por Dios, hemos de valorar necesariamente en mayor grado aún esta dignidad, ya que los hombres han sido redimidos con la sangre de Jesucristo, hechos hijos y amigos de Dios por la gracia sobrenatural y herederos de la gloria eterna”. Continuará

 

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