miércoles 20/1/21
¡Feliz y Próspero Año 2021!

UN NUEVO COMIENZO

Mucho por construir. Ese debiera ser el lema de este año que acabamos de empezar, nuestra misión prioritaria para este 2021 del cual acabamos de contemplar el primer alba. Construir implica voluntad, proactividad, trabajo, constancia, superación... Valores intrínsecos al propio Cristianismo. Construir es un concepto positivo e impregnado de optimismo y esperanza, tal vez lo que más necesitamos tras 12 meses plagados de sombras y sobresaltos.

Atrás queda un 2020 que, en algunos momentos, puede habernos exigido hasta los límites de la extenuación, tanto física como mental. Pero la vida, aunque transcurra por diferentes etapas -algunas de ellas más difíciles que otras- es un peregrinaje en el que debemos modular nuestros esfuerzos y acompasar nuestros empeños a las complejidades del camino. A nadie se le exige por encima de sus posibilidades, pero todos debemos intentar dar más de lo que podemos por el bien común.

Por eso el de construir es, además, un concepto plenamente inclusivo y absolutamente social. En ese proceso todos tenemos nuestra parte de responsabilidad. Hombres y mujeres, jóvenes y ancianos. Nadie es prescindible, nadie queda fuera. Cualquier aportación, por insignificante que parezca, es importante y contribuye a la consecución del objetivo de recuperar la normalidad. Al igual que un edificio en obras, erigir y mantener un modo de vida precisa de la voluntad y el empeño de todos. Del primero al último. La sólida estructura que ha cimentado la palabra de Dios a lo largo de los siglos hará mucho más fácil y llevadero nuestro propósito como cristianos. Ahí radica la normalidad  de la que tanto nos hemos acordado en los últimos tiempos. 

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Construir también implica trabajar desde diversos frentes. Desde la familia a la oficina, o desde la comunidad de vecinos a la Iglesia. No es bueno tener una única misión en la vida, como tampoco es recomendable tener un sólo propósito de Año Nuevo. Y menos cuando ese propósito se limita únicamente a pasar página y dejar atrás un año complicado. A veces tenemos la impresión de que, por el mero hecho de que el calendario cambie de dígitos, todo va solucionarse solo. Esperamos una especie de catarsis sin advertir que los cambios substanciales no acontecen per se, sino que están motivados por la voluntad y la tenacidad de cada uno de los miembros de esta sociedad. Como cristianos debemos construir con una perspectiva activa y global, sabiendo que en cada ámbito podemos aportar nuestro granito de arena para hacer de este un mundo mejor y más solidario.

El cambio de año es un tránsito breve. Los rituales nos invitan a hacer balance de lo que queda atrás y a marcarnos objetivos para lo que tenemos por delante. Pero a veces, arrastrados por el frenesí del día a día no nos paramos a reflexionar lo suficiente. Saber a donde hemos llegado y como hemos llegado hasta aquí. Saber dónde estamos y a donde queremos llegar. Los errores que hemos cometido y el propósito de enmienda. Marcarnos propósitos asumibles y objetivos realistas, siempre con la palabra de Dios como nuestra hoja de ruta. Para construir. Para hacer camino.

Camino, con C mayúscula. Porque el 2021 es también Año Santo, una circunstancia que nos anima a contemplar el futuro con el ánimo y el ahínco de un peregrino. Paso a paso, poco a poco, etapa a etapa, el caminante va construyendo el Camino. Y el Camino a su vez construye una comunidad de caminantes. Pongámonos en marcha, seamos caminantes. El itinerario de este 2021 ya ha empezado.

 

¡Feliz Año Nuevo!

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