sábado 10/4/21

El Vía Crucis de Francisco a través de los ojos de los más pequeños

Veinte niños y jóvenes acompañarán al Papa en la Plaza de San Pedro este Viernes Santo. Los textos de las 14 estaciones han sido elaborados por los niños de la catequesis de la parroquia romana "Santi Martiri d'Uganda" y por los scouts de "Foligno I". Los dibujos que ilustran las distintas etapas han sido realizados por los huéspedes de dos casas familiares de Roma.

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Veinte niños y jóvenes de Roma y Foligno estarán junto al Papa Francisco en el Vía Crucis de este año, pero han sido muchos más los que han participado en la preparación de las meditaciones que cuatro de ellos leerán (y de los dibujos que las acompañarán) en una Plaza de San Pedro casi desierta, tal y como fue en 2020, en pleno confinamiento a causa de la primera fase de la pandemia del Covid-19.

Otros 40 estarán entre el público "presente" en la zona del atrio de la Basílica Vaticana. Representarán a los 500 niños de la catequesis de Primera Comunión y Confirmación de la parroquia romana "Santi Martiri dell'Uganda"; así como a los 145 scouts, de varios grupos pertenecientes a los scout Agesci "Foligno I", sin olvidar a los 30 niños y jóvenes de la casa familiar romana "Tetto Casal Fattoria" y a los ocho niños, de entre 3 y 8 años, de la casa "Mater Divini Amoris". Todos han participado en la elaboración de los textos y dibujos que nos ayudarán a revivir, con el Papa, la Pasión y muerte de Jesús.

"Me llama la atención sus reflexiones sobre el encuentro de Jesús con su madre, es un momento que impresiona a muchos", dice Don Luigi D'Errico, párroco de la iglesia del barrio Ardeatino. «Un pequeño escribió: "Cuánto debió sufrir Jesús en la cruz al ver, debajo de él, a su madre llorando". Es una reacción comprensible, porque tienen una profunda relación con sus padres».

En un tiempo de pandemia -continúa explicando don D'Errico, que también es referente de la pastoral de las personas con discapacidad en el Vicariato de Roma- "nuestros niños de las catequesis se han visto muy afectados por el riesgo de enfermar y quedarse solos".

 También a través del Vía Crucis vieron que "Jesús fue abandonado, se quedó solo. Sólo estaba su madre y unos pocos más, ciertamente no sus amigos más cercanos". Entre las clases de la escuela a distancia y los encuentros de catequesis en la plataforma digital Zoom -dice don Luigi- es importante que hayan participado "en esta preparación y que luego participen en el Vía Crucis", aunque muchos lo hagan sólo a través de la televisión, "porque significa, precisamente, no estar abandonados, no estar solos".

Entre los jóvenes, 4 lectores y 8 portadores de la Cruz

Junto a los cuatro lectores (uno por cada institución educativa implicada) -añade Don D'Errico- con el Papa habrá ocho jóvenes portadores de la cruz y ocho que sostendrán antorchas a lo largo del recorrido de las 14 estaciones, que como en 2020, trazarán un círculo alrededor del obelisco de la Plaza de San Pedro.

La diferencia con el año pasado será que esta vez, junto a Francisco, no habrá médicos y enfermeras que trabajan en primera línea en la lucha contra el Covid-19, ni un ex detenido, un capellán de la cárcel y algunos guardias de la prisión; sino los niños de la catequesis de Don Luigi, algunos scouts de Umbría y los niños y adolescentes de dos hogares de acogida romanos.

"Nuestras meditaciones para el Vía Crucis fueron concebidas como una acción coral - explica Alessandro Bitocchi, responsable scout de "Foligno I" - cada uno de los chicos y chicas, a su manera, puso un trocito de sí mismo en ellas."

En la casa familiar "Tetto Casal Fattoria", comprometida en la lucha contra el malestar de niños y jóvenes, "los huéspedes hicieron dibujos muy precisos y muy atentos al sufrimiento de la persona", explica el responsable Fabrizio Gessini. "A nuestros chicos -cuenta- les llamó la atención sobre todo el encuentro con la madre y la ayuda a Jesús del cirineo. Salieron dibujos muy interesantes, de niños que nunca se habían expresado sobre estos temas".

"Escribieron que los padres deben amarse, que no deben reñir, y una niña pidió, casi en forma de oración, que nunca le faltara la mirada de su madre", dijo por otra parte, Gabriella Pistilli, de la Congregación de las Hijas del Divino Amor, encargada de la casa familiar "Mater Divini Amoris".

 

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