lunes. 28.11.2022
MENSAJE DE FRATERNIDAD

Cardenal Omella: "La Iglesia no quiere privilegios, quiere servir a la sociedad"

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El Papa Francisco conversa con el cardenal Juan José Omella, que ayer fue elegido presidente de la Conferencia Epìscopal por mayoría absoluta

El nuevo presidente de la Conferencia Episcopal, el cardenal Juan José Omella, repasó ayer en una entrevista en Trece Tv los temas de mayor actualidad y el camino que quiere marcar para los próximos años desde su cargo, y dijo, en primer lugar, que los cristianos tenemos un mensaje precioso, "el de Jesús que tenemos transmitir"., recordando el mensaje del Papa Francisco: "lo esencial debe ser dar esperanzas en medio del mundo, como dice el Papa". También ha recordado que el Santo Padre siempre habla de "no ser una Iglesia autorreferencial", queriendo abrirse al mundo y en especial a los pobres. "El Papa insiste muchísimo en mirar a los pobres, en tocar las llagas, el cuerpo sufriente de Cristo", recordaba Omella.

La pobreza ha sido uno de los puntos en los que Monseñor Omella más ha incidido, pero hablando no solo de la pobreza material, pues "también es pobreza no tener esperanza, no tener la fe en Jesucristo, en el futuro", aseguraba sobre lo que ha denominado "pobrezas humanas".

Durante la entrevista, el presentador, Antonio Jiménez, no ha dudado en preguntar al nuevo presidente de la CEE por una posible visita de Francisco a España, ante lo que monseñor Omella ha contestado con sencillez: "¡Qué mas quisiera! Pero no me toca a mí, ya le insitiré a ver si definitivamente acepta venir a España",

En lo relativo a los temas más sociales, el recién nombrado presidente de la CEE aseguraba que la postura de la Iglesia debe ser la de decir "por aquí no vamos bien, desde nuestro punto de vista", cuando corresponda, "pero con amor". "Hay que ser como los padres, que dicen la verdad, pero con amor", comparaba. Sobre este asunto, el cardenal Omella ha destacado que desea "una relación cordial de no confrontamiento". "Todos tenemos un interés común", destacaba: "El bien común". Para favorecer esta situación, en palabras del propio Omella, "es mejor para una sociedad sumar que restar, que todo lo que hagamos redunde en el bien de los ciudadano, sea la enseñanza o la sanidad". Por último, un deseo del presidente de la CEE, para "hacer pactos y escucharse".

Sobre la crisis catalana, dijo que "parece que estamos enfrentados, debemos ser más fraternos y querernos más. Las distintas zonas de nuestra geografía están para trabajar juntos y no enfrentarnos".

En cuanto a la reforma educativa propuesta por el Gobierno y el papel que jugará la asignatura de Religión o la educación concertada, afirmó que  "se pone en entredicho la libertad de los padres. No es bueno ir en contra. Los responsables de la educación son los padres y el Estado, como la iglesia, debe ayudar a los padres", apuntó. "Los padres siguen optando por la clase de Religión todos los años. Si los padres lo quieren, déjelos. Y si quieren otras religiones, ¿por qué no?".

Sobre la fiscalidad de la Iglesia, recordó que "marcar la 'X' es libre, si uno quiere ayudar lo hace con toda libertad. La Iglesia no quiere privilegios, quiere servir y ayudar a la sociedad", recordó. Y puso el foco en el magnífico trabajo que se realiza desde Cáritas "institución valorada" por la sociedad, donde se está haciendo "un trabajo inmensamente precioso".

Y precisamente, de esa labor de Cáritas, Juan José Omella ha recordado los años de la crisis: "Es el gran milagro", se maravillaba. "Las colectas y donaciones a Cáritas se triplicaron", rememoraba. "Cuánta humanidad y solidaridad hay en el corazón de nosotros, de los españoles", expresó.

Preguntado por la eutanasia, el presidente de los obispos manifestó su dolor porque no optemos por defender la vida: "Sigo el consejo de los médicos. Con los cuidados paliativos prácticamente ya no hay dolor, no se sufre", argumentaba. "Hay que dejar que muera en paz tranquilamente la persona. Dejemos que puedan disfrutar de los últimos días de su vida", resumía para lanzar una última cuestión sobre el tema: "Al final es quitar una vida humana, y ¿quién soy yo para quitar una vida humana?".

Por último, Antonio Jiménez le preguntó por sus aficiones, y el cardenal se confesó su gusto por el baloncesto y el cine, "aunque no tengo tiempo para nada", comentó entre risas.