lunes 20/9/21
Un excepcional proyecto Sociosanitario. Al servicio de la sociedad

LA CIUDAD DE LA MISERICORDIA

La Fundación de la Santísima Virgen y San Celedonio se disponía a desarrollar un proyecto emblemático “que integre la atención hospitalaria de media y larga estancia y de atención residencial a la salud mental, a la discapacidad intelectual y para mayores” según el Estudio encargado a la consultora Grandt Thornton. El lugar elegido, el barrio del Cañaveral en Vicálvaro, reunía todas las condiciones para la integración de la nueva Ciudad en un espacio urbano en expansión y con una gran demanda colindante. 

ciudad de la misericordia

La Fundación abordaba así su definitiva modernización. Con la transformación de los activos de Condes del Val, resolvía tanto los problemas legales, de habitabilidad y seguridad de la Residencia de la Tercera Edad y de otras actividades generadas en su recinto, como multiplicaba su oferta, una necesidad detectada en el Estudio de Viabilidad de la consultora. La Comunidad de Madrid demanda nuevas plazas para los segmentos de población que requieren atenciones especiales, y la Fundación, el mejor cumplimiento de sus fines y obligaciones fundacionales.

Nacía la Ciudad de la Misericordia. Un importante complejo residencial y hospitalario de media y larga estancia, donde tendrían acogida los usuarios necesitados de servicios sociales especializados, como la salud mental, el envejecimiento prematuro, la discapacidad intelectual, la población geriátrica válida o no. Por primera vez una institución social y benéfica de este tipo afrontaba la totalidad de servicios que demanda la sociedad actual, además de residencia geriátrica, áreas especiales para cuidados continuados, atención paliativa, daño cerebral rehabilitable y daño cerebral no rehabilitable.

planos ciudad misericordia

Todo ello impulsado por el Delegado Episcopal de Fundaciones, David López Royo y aprobado por el Patronato. En sus actas encontramos felicitaciones expresas por su labor. Así consta en el Acta del Patronato de 26 de diciembre de 2018, “reconoce y felicita la magnífica labor, continuada y sin ruido, que se viene haciendo en las Fundaciones por D. David López Royo…gestión que está poniendo mucho orden en la propia gestión de las mismas, en materia económica pero también en cuestiones de “compliance”. Desea que conste en acta dicha felicitación” //..// “A la anterior felicitación se suma D. Juan Carlos Vera Gallego”.

Todas las actuaciones se hicieron no solo con la aprobación del Patronato, sino el pleno conocimiento del Cardenal, según consta en el Acta del Patronato de fecha 17 de septiembre de 2019 de la Fundación Santísima Virgen y San Celedonio, se hace constar expresamente: “consta, por la cantidad de informes y notas que le han remitido….., que el Sr. Cardenal está perfectamente informado de todo lo relacionado con la venta de Condes del Val (de las noticias aparecidas en prensa, de la opinión de los feligreses…) algo que confirma y añade que en estos momentos la situación está algo más tranquila y que se ha empezado a trabajar directamente con la compradora y los feligreses para mantener el futuro de la parroquia”.

El buen hacer del Delegado Episcopal de Fundaciones David López Royo, queda totalmente reconocido en las Actas del Patronato de la Fundación Santísima Virgen y San Celedonio. No hay derecho a que algunos medios de comunicación hayan presentado como “líder de una trama” a una persona de enorme respetabilidad e impecables servicios a la Iglesia y sus Fundaciones Civiles.

No hay caso. Solo felicitaciones 

La Residencia de la Tercera Edad de la Fundación Santísima Virgen y San Celedonio, lleva funcionando cinco años a pesar de una Orden de Clausura y Cese de Actividad del Ayuntamiento de Madrid por no disponer de la licencia correspondiente.

Algunos feligreses denunciaron al Cardenal Osoro y sus colaboradores más cercanos, por vender el recinto para construir un complejo residencial y hospitalario moderno y seguro en El Cañaveral, cuando era imprescindible obtener recursos, y dar a los mayores una condiciones legales y dignas para vivir.

Y, precisamente, que “no hay caso” lo atestiguan las felicitaciones a la labor desempeñada por el anterior delegado y colaboradores, que han sido continuas y así está registrada en las actas citadas y otras muchas.

Parece olvidarse que el objeto de los fines de esta Fundación Civil, es la atención a personas vulnerables y no mantener a un párroco en un chalet de más de  300 m2, o dar privilegios a  unos feligreses  a expensas de mantener a los mayores en unas condiciones ni legales ni seguras.

 

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