jueves 6/8/20
COMPROMISO Y LABOR SOCIAL DE LAS ADORATRICES A FAVOR DE LAS MUJERES VÍCTIMAS DE LA EXPLOTACIÓN

La Fundación Amaranta une su voz al clamor reivindicativo y solidario en el ‘Día Mundial contra la Trata de Personas’

Desde su experiencia en “primera línea”, advierten de la mayor vulnerabilidad que sufren las mujeres víctimas de la trata, agravada por la pandemia de covid-19. El 71% de las personas afectadas por la trata a nivel mundial son mujeres y niñas, y casi 3 de cada 4 mujeres y niñas víctimas de la trata lo son con fines de explotación sexual, según datos de la ONU.Las Adoratrices y la Fundación Solidaridad Amaranta desarrollan más de 120 programas sociales orientados a la liberación y reinserción de las mujeres explotadas por la prostitución o víctimas de la trata, a través de los que atienden cada año a casi 10.000 personas en Europa, América, África y Asia.

La Fundación Amaranta une su voz al clamor reivindicativo y solidario en el ‘Día Mundial contra la Trata de Personas’

Las religiosas Adoratrices y la Fundación de Solidaridad Amaranta quieren hacerse presentes y unir su voz al clamor reivindicativo en el Día Mundial contra la Trata de Personas. Con esta ocasión, quieren visibilizar la condición de extrema vulnerabilidad de las mujeres y niñas víctimas de la trata, agravada por la pandemia de covid-19. “Este día nos habla y nos recuerda a todos que hoy, y más aún con la situación mundial generada por el coronavirus, son muchas las mujeres que viven atrapadas en lugares de explotación y violencia; mujeres que carecen de alimento; mujeres que por falta de medios han perdido la habitación o el lugar donde a duras penas vivían; mujeres que perdieron sus precarios puestos de trabajo; mujeres lejos de su familia, de sus amigos, de su cultura”, señalan estas entidades, que realizan una importante labor de acción social a favor de las mujeres que sufren explotación.

Desde la Fundación de Solidaridad Amaranta (Adoratrices), señalan que la experiencia vivida en la pandemia ha sido muy difícil. Según relatan, muchas de las mujeres atendidas a través de los programas de la Fundación provienen de situaciones de explotación en las que se han visto privadas de libertad, y por ello “viven con especial dureza el haberse visto repentinamente confinadas de nuevo”. Al mismo tiempo, se enfrentan a un nuevo miedo, tanto por ellas como por sus familias lejanas, en países donde las condiciones sanitarias a veces no dejan mucha esperanza. “Hemos vivido todo esto, acompañándolas, y hemos sufrido, pero también les agradecemos por saber cómo vivir este momento difícil para todos”, afirma la hermana Aurelia Agredano, responsable de Cooperación de Amaranta.

Así, se muestran optimistas porque estas mujeres atendidas en sus proyectos residenciales “han sabido resistir el tiempo de confinamiento sin rendirse”. “Es muy difícil mantener la esperanza frente a un futuro incierto, frente a la burocracia, la falta de documentación y un largo etcétera de necesidades básicas que cubrir; y ahora, con la incertidumbre añadida de qué les sucederá, en un contexto en el que el trabajo siempre es más difícil de encontrar, los cursos se detienen, la justicia se retrasa...”, explican.

Sin embargo, en este entorno difícil, la Fundación Solidaridad Amaranta lanza un mensaje de esperanza: “Confiamos en que, en esto que llamamos ‘nueva normalidad’, la vida fluirá también para ellas y les permitirá seguir luchando para construir su futuro”.

Labor de la Fundación Amaranta y las Adoratrices

Santa María Micaela fundó la primera casa de las Adoratrices en Madrid, en 1845, para dar amparo a jóvenes marginadas y enfermas, mayoritariamente víctimas de la prostitución. Desde su aprobación como Congregación en 1856, las Adoratrices acompañan a mujeres que han sufrido explotación, violencia, y otros tipos de exclusión, desarrollando una importante acción social en este ámbito en 25 países de Europa, América, África y Asia. Para ello, cuentan con más de 120 programas sociales orientados a la liberación, integración personal, promoción y reinserción de estas mujeres, explotadas por la prostitución o víctimas de diversas formas de esclavitud, a través del apoyo a más de 10.000 mujeres en estos cuatro continentes.

En España, en 2006 crean la Fundación Solidaridad Amaranta con este mismo fin y, en la actualidad, apoyan a casi un millar de beneficiarias en el marco de sus programas dirigidos a mujeres en contextos de prostitución y/o víctimas de la trata con fines de explotación sexual.

Ambas entidades juegan también un importante papel en la denuncia social contra estas estructuras que no respetan los derechos humanos, buscando también sensibilizar a la sociedad y dar visibilidad a estas situaciones para concienciar de que todos debemos tomar partido para presionar en la lucha contra esta lacra social. En este cometido, se enmarca su adhesión al Día Mundial Contra la Trata de Personas, en el que renuevan su compromiso cristiano de ayudar a las víctimas a ganar una nueva vida.

Según datos de la ONU el 71% de las personas afectadas por la trata a nivel mundial son mujeres y niñas, y casi 3 de cada 4 mujeres y niñas víctimas de la trata lo son con fines de explotación sexual.


 

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