lunes 01.06.2020
ORDEN DE SAN JUAN DE DIOS

El Hospital San Rafael de Madrid recibe los tres respiradores donados por el Papa

El padre Amador Fernández, superior provincial de la Orden de San Juan de Dios (izquierda) recibe los respiradores donados por el Papa y entregados por el Nuncio apostólico, Bernardino Auza y el cardenal y arzobispo de Madrid, monseñor Carlos Osoro, en presencia del alcalde  José Luis Martínez-Almeida y del obispo auxiliar, monseñor José Cobo.
El padre Amador Fernández, superior provincial de la Orden de San Juan de Dios (izquierda) recibe los respiradores donados por el Papa y entregados por el Nuncio apostólico, Bernardino Auza y el cardenal y arzobispo de Madrid, monseñor Carlos Osoro, en presencia del alcalde José Luis Martínez-Almeida y del obispo auxiliar, monseñor José Cobo.

Desde la repentina propagación de la pandemia, ha asistido a 3.000 pacientes, 450 de ellos en las salas y 23 en cuidados intensivos, duplicando así la capacidad de recepción normal. Se trata del Hospital San Rafael de Madrid, fundado en 1892, y dirigido por la Orden Religiosa de San Juan de Dios, al que el Papa Francisco envió tres nuevos respiradores para hacer frente con mayor eficacia a la crisis de camas debida al Covid-19. Fue el mismo nuncio, monseñor. Bernardito Auza, junto con el arzobispo de Madrid, cardenal Carlos Osoro, quien entregó las máquinas en presencia del alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida y del obispo auxiliar monseñor José Cobo.

Durante la ceremonia, monseñor Auza expresó la cercanía y el afecto del Santo Padre, su preocupación por las víctimas de la pandemia y los efectos negativos, especialmente en el sector económico y social, que se producirán cuando se reanuden las actividades.

Los respiradores fueron recibidos por el padre Amador Fernández, superior provincial de la Orden de San Juan de Dios: "Es una gran ayuda, fundamental en este momento. Nos permitirá seguir prestando un servicio de calidad a las personas que aún necesitarán nuestra ayuda en las próximas semanas", dijo el religioso, subrayando que el esfuerzo de todo el personal ha permitido estar en dicho lugar, como una presencia de la Iglesia.

Fernández también recordó cómo el hospital ha experimentado una profunda transformación en las últimas semanas, utilizando todos sus recursos para atender a los pacientes con coronavirus. "No son tiempos fáciles y hay mucha gente que sufre", dijo el alcalde de Madrid. "Gracias a la labor de la Iglesia, la diócesis, Cáritas y la acción conjunta con la Administración, estamos llegando a muchas familias. De esta manera estamos tratando de aliviar su dolor".

La ceremonia terminó con un momento de oración por las víctimas de la pandemia y los enfermos en la Capilla del Hospital.

La Orden de San Juan de Dios es una orden religiosa de hermanos para el servicio a los enfermos y necesitados. Tuvo su origen en Granada, durante la segunda mitad del siglo XVI, como continuación de la actividad caritativa de San Juan de Dios, que nació en Montemor-o-Novo (Portugal).

San Juan de Dios, a su muerte en 1550, dejó en herencia los pobres y enfermos de su hospital a sus seguidores, quienes sintieron la necesidad de dar forma jurídica a la obra comenzada por el santo. Su fin principal es mostrar al mundo el amor del Cristo compasivo y misericordioso del Evangelio, que pasó  por este mundo haciendo bien a todos y curando toda enfermedad y toda dolencia.

Los Hermanos de San Juan de Dios es también una institución religiosa católica y sin ánimo de lucro que promueve la ayuda a necesitados y enfermos, en los ámbitos social y sanitario, a través de la hospitalidad fomentando una asistencia integral y humanizada guiada por sus valores: calidad, respeto, responsabilidad y espiritualidad.

Está presentes en 55 países, con más de 400 centros, 1.250 hermanos, más de 55.000 trabajadores, 33.000 plazas sanitarias y sociales y más de 20 millones de beneficiarios.

En la demarcación de Castilla cuenta con más de 2.700 profesionales, 660 voluntarios y 100 hermanos que atienden a casi 5.000 personas diariamente.

Su labor tiene como fin el generar un desarrollo social más justo. Interviene, a través de diversos programas socio-sanitarios, en aquellos colectivos que precisan ayuda. Con la participación de trabajadores y voluntarios hace llegar sus programas de atención integral a todas las partes del mundo y forma una de las mayores organizaciones internacionales de cooperación sin ánimo de lucro del mundo.