lunes 01.06.2020
LOS OBISPOS URGEN COLABORACIÓN

La Iglesia nos necesita más que nunca

Una feligresa comulga durante una misa en la iglesia de San Pío X de Ourense durante la la fase 1 de desescalada por COVID-19 (EFE/Brais Lorenzo)
Una feligresa comulga durante una misa en la iglesia de San Pío X de Ourense durante la la fase 1 de desescalada por COVID-19 (EFE/Brais Lorenzo)
La Conferencia Episcopal (CEE) ha lanzado este lunes un mensaje claro a los católicos, "Los fieles tienen que pagar el sueldo al cura", y ha apelado a su generosidad tras la merma de recaudación que la Iglesia ha sufrido durante las semanas en las que los templos han estado cerrados al culto debido a la pandemia.

El vicesecretario para Asuntos Económicos de la CEE, Fernando Giménez Barriocanal, ha reconocido que el cierre de las parroquias al culto durante tanto tiempo ha generado un problema en aquellos sitios donde la principal fuente de financiación son las colectas de los fieles a través del cepillo.

Según las cifras económicas de la Iglesia presentadas hoy, las aportaciones directas de los fieles supusieron en 2018 un total de 326 millones de euros de los 974,31 millones de ingresos que tuvieron las diócesis españolas, y Giménez Barriocanal cifra en 20 millones las aportaciones voluntarias mensuales de los fieles.

Ahora, con las Iglesias cerradas durante semanas y un aforo mucho menor al habitual, las parroquias buscan nuevas fórmulas para recibir las aportaciones, como a través aplicaciones para pagos instantáneos o mediante el impulso de plataformas ya existentes como el portal "Dona a mi Iglesia".

En este sentido, Giménez Barriocanal ha detallado que en los primeros 17 días de este mes de mayo, se ha recibido a través de este portal un total de 1,1 millones de euros y 412.000 euros durante el mes de abril, cuando la media oscilaba entre los 70.000 y los 80.000 al mes.

El portal "Dono a mi iglesia" permite donar a las parroquias o diócesis que uno elija e incluye "importantes desgravaciones fiscales" -hasta el 80 % en los primeros 150 euros-. "Nuestro interés es que estos donativos tengan carácter permanente", ha afirmado.

Se trata -ha dicho- de que igual que alguien se suscribe a una plataforma de televisión con un pago mensual haga lo mismo con una aportación periódica a su parroquia.

"La principal fuente de financiación de las parroquias tienen que ser las aportaciones de los fieles. Los fieles tienen que pagar el sueldo al cura, y tienen que pagar las instalaciones, y tienen que colaborar materialmente con su esfuerzo y económicamente", ha afirmado el vicesecretario para Asuntos Económicos de la CEE.

En aquellas parroquias en las que los sacerdotes así se lo han explicado a los fieles -ha comentado- "la gente cae en la cuenta de que la Iglesia no vive del aire, y que el mantenimiento de los espacios o el sueldo del sacerdote, dependen en un porcentaje muy importante de esas aportaciones".

Giménez Barriocanal ve "evidente que los católicos y los que valoran la labor de la Iglesia se están moviendo" y ha pedido "el esfuerzo de todos" para sacar a delante a las personas que acuden diariamente a las puertas de las parroquias pidiendo ayuda. "Lo vemos en muchas parroquias de barrio donde, además de colas para comer, se incrementa la solidaridad enormemente".

"Es urgente llamar a la colaboración por parte de todos para que donen como sea, acercándose a la Iglesia, por teléfono, a través del portal... que puedan colaborar para que la Iglesia siga haciendo el bien", ha pedido.

Giménez Barriocanal ha presentado los datos definitivos de la parte económica de la "Memoria de Actividades de la Iglesia 2018", que tienen su origen en la declaración de la renta de 2019 y ha anunciado que la cantidad asignada por los contribuyentes fue finalmente de 285.225.797, un 6,37 % más que año anterior y 686.000 más que la liquidación provisional, de la que se informó en febrero.

El número de declaraciones a favor de la Iglesia fue de 7.192.002 y, teniendo en cuenta las declaraciones conjuntas, más de 8,5 millones de contribuyentes destinaron a la Iglesia el 0,7 % de sus impuestos.

Del importe recibido, 202 millones se entregaron a las diócesis, 18 se emplearon en pagar la Seguridad Social del clero y 2,32 millones al sueldo de los obispos, entre otras partidas. La CEE dispuso, por su parte, de 29,98 millones.