sábado 10/4/21
Las Carmelitas Misioneras consideran la enseñanza la base de la transformación social

Misioneras de la educación cristiana

La Congregación, una de las dos fundadas por Francisco Palau y Quer, tiene en el ámbito educativo uno de sus pilares de su misión, que desarrollan en centros ubicados en 39 países de los cinco continentes

Carmelitas misioneras

La educación como base de la transformación social. Las Carmelitas Misioneras han recibido de su fundador, el beato Francisco Palau y Quer la misión de la educación cristiana, que quieren transmitir como servicio a la sociedad y una acción evangelizadora dentro de la Iglesia. El área de educación incluye centros propios públicos o privados, donde las hermanas desarrollan esta misión.

Y toda esta labor la hacen con el objetivo de permanecer en una lectura renovada y constante de las demandas y necesidades de la sociedad y de la Iglesia, para ir adecuando su respuesta. Asimismo, impulsan comunidades educativo-pastorales, ya que “al educar evangelizamos y al evangelizar educamos” indican desde la orden. Y todo ello, buscando formas de interrelación con los otros ámbitos de su misión: social, voluntariado, misiones-solidaridad.

“Desde el inicio de la congregación, las Carmelitas Misioneras hemos trabajado con la ilusión de sentir que la educación es el mejor servicio que se puede prestar a la sociedad, pues es la base de toda transformación de progreso humano, tanto personal como comunitario”, explican las religiosas.

La congregación está hoy presente en decenas países por todo el mundo: en Filipinas, India, Chile, Colombia, Centro América, Europa y Perú. En cada uno de estos lugares, las Carmelitas Misioneras cuenta con centros cuya labor se desarrolla con el objetivo de convertirse en verdaderas escuelas de humanidad, paz, justicia y verdad. Un reto marcado en el último año por la pandemia de la COVID-19, que ha dificultado el acceso de cientos de mil de niñas y niños a un derecho básico para su desarrollo.

Fundador

franciscoFrancisco Palau y Quer, beato, sacerdote y fraile carmelita descalzo, nació en Ayotna en 1811. Luego de diversos trabajos ingresó en el seminario de Lérida, gracias a una beca, donde estudió filosofía y teología, con excelentes resultados. En 1832 renunció a esa beca para tomar el hábito de carmelita descalzo en Barcelona. Ya como profeso hubo de padecer la persecución, pues en el contexto de las guerras de 1835 su convento fue incendiado y hubo de huir. El 2 de abril de 1836 fue ordenado presbítero en Barbastro, extendiendo desde ese momento su apostolado de predicación, a la par que llevaba una vida de profunda oración. En 1840 tuvo que exiliarse en Francia debido a las leyes de exclaustración de los religiosos, regresando a España en 1851 y siendo nombrado director espiritual del Seminario de Barcelona. En este momento funda las "Escuelas de las Virtudes", para la promoción de la educación de niños y jóvenes y adultos, principalmente dirigidas a las féminas.
En 1860 funda las Carmelitas Misioneras, una congregación para la enseñanza y la caridad con los enfermos. Para ello contó con la ayuda inestimable de su sobrina nieta Santa Teresa de Jesús Jornet, la cual poseía título de maestra. Luego la orden se parte en dos grupos: Carmelitas Misioneras y Carmelitas Misioneras Teresianas.

 

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