sábado 12/6/21
Monseñor Francisco José Prieto Fernández recibió este sábado la consagración episcopal

El obispo auxiliar de Santiago pide que “pronto los peregrinos recorran los caminos que conducen a la tumba apostólica”

Arropado por su familia, casi 120 con celebrantes, entre arzobispos, obispos y sacerdotes; y numerosos amigos de las diócesis de Santiago y Ourense -clero del que procede-, monseñor Francisco José Prieto recibió este sábado la consagración episcopal de manos del arzobispo compostelano, monseñor Julián Barrio Barrio, en el marco de una solemne ceremonia que se celebró en la Catedral de Santiago. El ya obispo auxiliar de Santiago encomendó su ministerio episcopal “al que fui llamado para serviros, al Apóstol Santiago, a quien le pido que pronto las pisadas de los peregrinos recorran los caminos que conducen hasta la tumba apostólica en esta Catedral y las pisadas de la fe, celebrada y vivida, afonden en el corazón y en la vida de los fieles de esta Archidiócesis”.

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Monseñor Francisco José Prieto Fernández ya es obispo auxiliar de Santiago. En una solemne ceremonia celebrada en la Catedral de Santiago, el arzobispo Julián Barrio, consagró obispo al sacerdote que hasta ahora era Vicario para la Nueva Evangelización en la Diócesis de Ourense. “Querido hermano Francisco José, vienes a una comunidad diocesana en la que sentirás la necesidad de quererla porque te sentirás hondamente querido por ella. Todos te deseamos un ministerio episcopal largo y lleno de frutos”, le dijo monseñor Barrio en su homilía al nuevo obispo auxiliar.

Por su parte, monseñor Francisco José Prieto en su alocución final, que fue una auténtica acción de gracias, señaló que “abierta la Puerta Santa del Año Jubilar Compostelano, encomiendo el ministerio episcopal al que fui llamado para serviros al apóstol Santiago, a quien le pido que pronto las pisadas de los peregrinos recorran los caminos que conducen hasta la tumba apostólica en esta Catedral y las pisadas de la fe, celebrada y vivida, ahonden en el corazón y en la vida de los fieles de esta Archidiócesis”.

Tampoco se olvidó de las víctimas del coronavirus: “Desde hace casi un año, vivimos una situación dramática provocada por la irrupción de la pandemia de la Covid-19. Mudó nuestras vidas y modo de relacionarnos, provocó dolor y sufrimiento en muchas personas, familias y colectivos sociales, modificó el modo de celebrar y vivir la fe, generó una ola de solidaridad con los más afectados, mostró un esfuerzo notable y generoso del personal sanitario, de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, de las autoridades civiles y sanitarias, de tantos hombres y mujeres que, con el su trabajo, hacen posible que se mantengan los servicios esenciales en nuestra sociedad. Y de tantos sacerdotes, religiosos que sois el rostro visible y concreto de una Iglesia en salida, con estilo samaritano, hacia nuestros hermanos más necesitados”, afirmó, al tiempo que añadió que, “ante esta situación, como cristianos, en palabras del papa Francisco, caminemos en esperanza”.

La liturgia comenzó con un discurso de felicitación del nuncio apostólico, monseñor Bernardito Auza: “El santo padre, teniendo en cuenta el bien de las almas, ha querido proporcionar paternalmente al arzobispo de Santiago la colaboración de un obispo auxiliar en vista de la justa y celosa solicitud que le ha presentado y ha nombrado a monseñor Francisco José Prieto Fernández, apreciando en él las valoradas cualidades de preparación y veraz cercanía a los sacerdotes y a los fieles”

 

Después de la liturgia de la palabra, llegó el momento central de la ceremonia de ordenación. Tras invocar al Espíritu Santo con el canto del Venite Creator y dar lectura de la bula papal del nombramiento, monseñor Prieto hizo profesión de fe, para luego postrarse en el suelo durante la invocación a los santos. A continuación, tuvo lugar la imposición de las manos, a la que siguió la consagración con el Crisma. Finalmente, recibió el anillo pastoral, el báculo y le fue impuesta la mitra episcopal. Después, el ya obispo auxiliar pronunció al final de la ceremonia una alocución que se convirtió en una auténtica acción de gracias. monseñor Francisco José Prieto tuvo palabras de agradecimiento para Dios, la Iglesia, su diócesis de origen, su nueva iglesia local, en la persona de monseñor Barrio, así como para el Santo Padre Francisco y para sus padres, su familia y todos cuantos habían contribuido a su formación sacerdotal.

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