jueves 04.06.2020
APUESTA POR EL DIÁLOGO

Los obispos piden al Gobierno el regreso del culto en el tramo final del decreto

El párroco de la iglesia de San Pedro de Espinardo, Murcia, Ramón García, oficia todos los días la misa de las siete de la mañana en solitario, obligado por el confinamiento que cerró las iglesias hace más de un mes (EFE/Marcial Guillén)
El párroco de la iglesia de San Pedro de Espinardo, Murcia, Ramón García, oficia todos los días la misa de las siete de la mañana en solitario, obligado por el confinamiento que cerró las iglesias hace más de un mes (EFE/Marcial Guillén)

Los obispos piden al Gobierno que en el tramo final del decreto de alarma se pueda celebrar misa en las iglesias y que se aclare la situación de los templos para evitar "situaciones problemáticas" como "intervenciones de la policía" en actos de culto ya comenzados, actuación que tachan de "desmedida". 

Así lo ha dicho este lunes el secretario general de la Conferencia Episcopal española (CEE), Luis Argüello, que cree que los artículos 7 y 11 del decreto de alarma son confusos, porque si bien el 11 permite la realización del culto, el 7 no contempla entre las posibilidades de salir de casa el acudir al templo. 

Ha recordado que durante estas semanas la CEE ha hecho un llamamiento a los fieles a permanecer en casa, aunque algunas iglesias han permanecido abiertas como signo de esperanza y algunos sacerdotes han celebrado liturgias a puerta cerrada. 

Ahora, los obispos quieren "clarificar con el Gobierno la situación del culto" en este tramo final del estado de alarma y de cara a una progresiva salida de los ciudadanos y que, siguiendo todas las recomendaciones de distancia física y protección, el culto progresivamente pueda volver a los templos. 

"Nuestro deseo en estos días es poder conversar tanto a escala del Gobierno central como de las comunidades autónomas para poder hacer esto sin dar pie a situaciones problemáticas, a intervenciones de la policía o a conflictos de interpretación de los artículos 7 y 11 del decreto del estado de alarma", ha dicho Argüello. 

En este sentido, se ha referido a la actuación de la policía "interrumpiendo un acto de culto ya comenzado", que ha calificado de "desmedida" y que -ha afirmado- no se corresponde ni al artículo 11 del real decreto del estado de alarma ni al 16 de la Constitución. 

Todavía no hay una fecha para la reunión con el Gobierno
 

El secretario general de la CEE ha admitido que aún no tienen fecha para esa reunión con el Gobierno, pero sí que hay "intercambios de reflexiones". 

En cuanto a las medidas de prevención que se deben tomar cuando se produzca esta vuelta a las iglesias, Argüello ha indicado que no habrá pilas de agua bendita, que a la entrada en los templos se pedirá a los fieles que se laven las manos, uso de mascarillas y ver la mejor forma de distribuir la comunión para que el sacerdote no se convierta en cauce de contagio. 

Sobre el comportamiento de la clase política durante esta crisis sanitaria y económica, el portavoz de los obispos ha señalado que la cifra de fallecidos y las dificultades de los profesionales sanitarios hacen pensar que en España ha existido "una cierta descoordinación" y "dificultades para estar a la altura" en la gestión. 

No obstante, ha hecho un llamamiento al diálogo entre partidos, instituciones y comunidades autónomas y les ha pedido que trabajen juntos en un proyecto en el que seguramente tengan que pedir sacrificios a todos los españoles. 

"Que ese sacrificio que nos van a pedir, que sean los propios grupos políticos los primeros en realizarlo sacrificando su amor propio y sus intereses ideológicos para poner encima de la mesa un proyecto de bien común", ha pedido Argüello. 

Renta mínima vital pero solo para atajar la situación actual

La Conferencia Episcopal Española (CEE) rechaza el ingreso mínimo vital con caracter permanente al considerar que esta renta podría retirar del horizonte de las personas pensar en realizar un trabajo y provocar que "grupos amplios de ciudadanos" acabasen viviendo "de manera subsidiada".

"La necesidad perentoria de una renta básica en este momento no debería ser una coartada para una especie de subsidio permanente que retirase del horizonte de las personas -antes hablaba de los jóvenes- el poder ejercer un trabajo, el desarrollar tus capacidades, el poner en juego lo que el trabajo significa de relación con otros, que hiciera desaparecer esto del horizonte de porcentajes grandes de la población", ha asegurado monseñor Argüello.

Argüello sí defiende una renta mínima, un ingreso "indispensable" para las familias que se encuentran en situación de necesidad ante la crisis del coronavirus, pero solo para atajar la situación actual.