sábado 26/9/20
PREVENCIÓN Y CUIDADOS

¿Deben medicalizarse las residencias de mayores?

¿Deben medicalizarse las  residencias de mayores?

El decreto de nueva normalidad, aprobado por el Gobierno, establece en su artículo referido a servicios sociales que las autonomías "deberán garantizar la coordinación" de las residencias de mayores "con los recursos sanitarios del sistema de salud de la comunidad autónoma en que se ubiquen", sin hacer distinción entre públicas o privadas.

Fija a su vez que los titulares de estos centros deberán "disponer de planes de contingencia" orientados a la identificación precoz de posibles casos entre residentes y trabajadores y activarán en su caso los procedimientos de coordinación con la estructura del servicio de salud que corresponda. 

Se refiere así a la colaboración para que los mayores puedan ser atendidos por los hospitales o sus centros de atención primaria, algo polémico en las últimas semanas después de que la patronal principal de las residencias, CEAPS, denunciara que no se habían derivado mayores a los hospitales.

La patronal muestra su preocupación porque, mientras algunas comunidades autónomas les hacen llegar material “constantemente” con el que van preparándose para futuros rebrotes, de otras comunidades no llega nada y es necesario tener EPIs en todas partes.

La Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) también hace un llamamiento a las autoridades para que compren material sanitario y tener una reserva estratégica porque con la desescalada, es inevitable que haya rebrotes.

Uno de los debates surgidos a raíz de los contagios en estos centros de mayores es si existe una necesidad de medicalizar las residencias.

 La Asociación de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales y la SEGG muestran su rechazo en circunstancias normales, aunque consideran que puede ser una solución provisional en caso de que el sistema sanitario esté colapsado y los enfermos no puedan recibir atención por parte de los hospitales o de sus médicos de atención primaria ya que tienen derecho a la Sanidad pública.

La patronal recuerda que en las residencias se trata de desarrollar “hogares, no hospitales”. Se muestra favorable de que en estos centros se disponga de oxígeno y haya “dispositivos preparados para dar una mejor calidad de la vida y para el final de la vida” en quienes estén terminales, pero incide en que si algún residente necesita “gotero o respirador, debe ser trasladado a Urgencias de un hospital”.

La Asociación de Directoras y Gerentes en Servicios Sociales pide “establecer un protocolo y que sea obligatorio” para que las personas reciban la atención sanitaria del Sistema Nacional de Salud a la que tienen “derecho” y que, “si no pueden ir al hospital, sea el hospital el que vaya a las residencias”: “Las atenciones de las residencias deben estar centradas en la persona, valorando su proyecto vital, su dignidad y su intimidad”. Y coincide en esta idea García Navarro, de la SEGG: “No son espacios médicos, sino de convivencia, aunque hay que garantizar atención médica cuando y donde sea necesario y para ello hay que ver si los centros de atención primaria necesitan más profesionales y garantizar la colaboración con los servicios de geriatría de los hospitales”.

Por último, La Sociedad Española de Geriatría y Gerontología incide en que cada residencia debe tener un plan de contingencia claro antes de que se detecte un nuevo caso, especialmente para garantizar el aislamiento, en función de la capacidad del centro. Así, en los que se pueda, se debe aislar una zona de la residencia para casos positivos o sospechosos o, en su defecto, habitaciones amplias y, en caso de no poder aislar a enfermos, derivarlos a hospitales u otras residencias donde puedan permanecer sin contacto.