lunes 01.06.2020
UN GESTO EJEMPLAR

Miles de sacerdotes se bajan el sueldo para donarlo a las víctimas del Covid-19

El sacerdote de Villar del Arzobispo, Raúl García, celebra las misas con las fotografías que mas de 250 de sus feligreses le han mandado, para que le acompañen desde los bancos y le den "calor humano" a la eucaristía (EFE/Biel Aliño)
El sacerdote de Villar del Arzobispo, Raúl García, celebra las misas con las fotografías que mas de 250 de sus feligreses le han mandado, para que le acompañen desde los bancos y le den "calor humano" a la eucaristía (EFE/Biel Aliño)

El secretario general de la Conferencia Episcopal, monseñor Luis Algüello, propuso hace unos días a los obispos y sacerdotes que dieran "un paso adelante de generosidad" y donaran una parte de su sueldo a las víctimas del coronavirus. Monseñor Argüello también animó a los fieles a seguir esta iniciativa en estos momentos de crisis social. lnmediatamente, miles de sacerdotes han hecho gala de su generosidad y se han bajado el sueldo en una demostración más de su compromiso con las personas más vulnerables. Lo seguirán haciendo durante muchos meses. La situación así lo precisa.

Estas donaciones son voluntarias y anónimas, y no se hacen públicas, pero se sabe que la respuesta de los sacerdotes ha enorme, son "miles de sacerdotes" los que ya han donado, según ha comentado monseñor Argüello.

La Diócesis de Burgos es una de las que ha querido transmitir a la opinión pública el gesto de sus sacerdotes. Los doscientos curas que tiene ahora en activo ya han donado parte de su sueldo a Cáritas. El vicario episcopal para el Clero, Jesús Castilla, asegura que hasta la fecha han recaudado casi 50.000 euros y la intención es mantener esta campaña durante los próximos meses porque «los efectos de esta crisis sanitaria se van a ver a medio y largo plazo».

Castilla ha definido la inciativa dela clero diocesano de "colecta conjunta, libre, voluntaria y anónima» para estar más cerca de los que en esta pandemia «se van a quedar en las cunetas sociales y económicas». La diócesis ha establecido dos cauces de participación: online a través de una cuenta bancaria o presencial a través del propio vicario, en el caso de los sacerdotes de más edad que no dominan las tecnologías. En palabras de Jesús Castilla, las donaciones son «una expresión de entrega y cercanía a los más necesitados», una muestra de «estar al lado de quienes sufren tanto dolor». El sueldo de un sacerdote está en torno a los mil euros.
Sobre los proyectos o programas a los que Cáritas destinará estos recursos, Castilla apunta que desconoce la finalidad concreta pero señala que serán para quienes más lo necesitan: «Confiamos en su gestión y sabemos que será para las personas más vulnerables». El objetivo es que esta entidad pueda implementar sus ayudas en las próximas semanas, cuando los problemas económicos empiecen a agudizar la situación de las familias. Un «grano de arena más», dicena.

Con los templos y museos diocesanos cerrados desde hace más de un mes, la Iglesia se está quedado sin ingresos, pero esto no ha mermado su labor social, al contrario, en esta crisis la Iglesia ha estado y seguirá estando en la vanguardia de la lucha contra la pobreza y al lado de los enfermos y de los que más sufren.

La Iglesia ha puesto todos sus recursos al servicio de la sociedad, y también ha sido víctima de la pandemia. Más de setenta sacerdotes han fallecido, y todavía no hay una cifra exacta de las religiosas y los religiosos que han muerto, pero la Conferencia Episcopal estima que podrían sumar varias decenas. Una tragedia.