lunes 20/9/21
El caso Osoro – Belda XVIII

Serenidad

Es el momento de llamar a la serenidad. El caso Osoro – Belda ha tomado un giro que, no por esperado, está cargado de dramatismo para el Cardenal Osoro. Para el sacerdote Javier Belda Iniesta no, ha jugado fuerte, de farol, y justo su protector, don José Luis Mendoza ha dicho basta. Y todo indica, por informaciones dispersas, pues no hay a estas horas nota oficial, que se lo comunicó a Su Santidad, a la Nunciatura, la Conferencia Episcopal y al Arzobispado de Madrid. Todos estaban enterados ya de la farsa pero alguien tenía que dar el paso. El paso siguiente le corresponde al Cardenal, según nuestro criterio Belda no puede permanecer ni un minuto más a su lado, ni como investigador ni como secretario de las Fundaciones;  y aproveche Cardenal y mande parar, diga la verdad.  

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Vatican Media

Y explíquenos, por favor, por qué en la foto oficial del Arzobispado se cercenó la figura de Belda, un anticipo de lo que estaba por llegar?, ahora no nos extraña, entonces sí, como que llegamos a pensar que Belda no estuvo con Su Santidad. Queremos saber qué le va a contar ahora a Francisco, y el obispo Cobo también, que quien les acompañaba creó un currículum falso y habrá firmado con seguridad, como decano de una facultad, notas, tesinas, tesis, falsedad documental monumental. Como ha falsificado recientemente – según la demanda presentada contra él por el anterior Secretario de las Fundaciones - actas de los Patronatos de las tres Fundaciones afectadas por lo que algún medio llama equivocadamente y esperemos que no maliciosamente  “el escándalo de las Fundaciones”.  

El único escándalo es el de Osoro - Belda

Ahora debe Belda, junto al Cardenal, dar cuenta del delito de calumnias, injurias, falsedad documental y estafa procesal. Un medio pedía “compasión con el Cardenal por razón de su edad”, toda la compasión cristiana del mundo para él y con él, pero primero que se haga justicia, y puede acelerarlo diciendo simplemente la verdad, no hay más escándalo que el de su comportamiento y el de Belda.

Cardenal Osoro, es muy sencillo. Cierre las supuestas investigaciones internas reconociendo que no hay indicio alguno de delito, que consta en el acta de los Patronatos de las Fundaciones civiles que estaban bien constituidos, que analizaron la ruina y disfuncionalidad de las Fundaciones con consultores de gran prestigio, como PriceWaterhouseCooper, u otras que propusieron un moderno y grandísimo proyecto, “la CIUDAD DE LA MISERICORDIA” con colegios y residencias de mayores, y hasta un museo para exhibir la magnífica colección de arte propiedad de la Fundación Santamarca, San Ramón y San Antonio, y que para ello debían transformar los activos y buscar rentabilidades con las que poder hacer frente a los fines fundacionales: en Santísima Virgen y San Celedonio, asistir a ancianos desvalidos, en Santamarca, colegios e internados para niños desfavorecidos, dos grandes obras fundacionales imposibles de realizar en el siglo XXI sin contar con activos con rentabilidades adecuadas, si no, la ruina a la vuelta de la esquina.

Caerse con todo el equipo

Estos son todos los que se sumaron al equipo de Belda y aceptaron sin rechistar al presunto farsante y sus imposiciones. Muchos probablemente ignoren la que se les viene encima, pues no están demandados. Otros no sabrán donde meterse ahora. Por un lado está la tan conocida y  denominada “Comisión Diocesana de Fundaciones”, formada por las siguientes personas: por parte del Arzobispado madrileño y como presidente de la misma, don José Cobo Cano, obispo auxiliar en representación de don Carlos Osoro, patrono de la Fundación Molina Padilla y conocedor de lo que en ella se fraguaba, hay demandas en curso contra la familia; también don José Luis Bravo Duro, Ecónomo del Arzobispado y muchos dicen que “hombre de paja” del Arzobispo, no tenemos el gusto de conocerlo; el sacerdote José Luis Segovia Bernabé alias “Josito”, sacerdote-sindicalista de CC.OO, y don Fausto Marín Chiva, diácono permanente y “asistente” de don Carlos Osoro.

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Ahora viene el “business”, como vocales, don Javier Lapastora Turpin, con intereses profesionales en el sector inmobiliario, y su amigo don Eduardo Javier Pomares Fuertes, bancario, director general de Instituciones Religiosas del Banco Santander, metido en el meollo del negocio, además este buen hombre es miembro del Consejo Económico del Arzobispado de Madrid por designación directa de don Carlos Osoro y patrono de varias fundaciones canónicas, y nos dicen “a las que les coge el dinero y les presta dinero”, cosa que también realiza con las fundaciones civiles, como nos cuentan “el resto de bancos están que trinan con esta situación”, porque esto de “parecer justo” no parece preocuparles demasiado, hoy las instituciones y entidades suelen hacer concursos y los gana el que mejor oferta, no el amiguete de turno.   Y como Secretario y asesor jurídico, don Javier Belda Iniesta, ¡anda, el de las titulaciones supuestamente más falsas que todo el montaje que ha creado para salvar al Cardenal de sí mismo, pues solo él se ha metido en este inmenso charco. Este equipo es el que supuestamente desarrolla las estrategias y determina las actuaciones concretas a realizar, estableciendo a su vez qué personas las van a ejecutar y como las van a ejecutar.

Los ejecutores

Esta tarea corresponde a Inmaculada Florido Fernández, Delegada Diocesana de Educación; Alberto Andrés Domínguez, Secretario Canciller del Arzobispado; Juan Carlos Vera Gallego, Vicario de la zona; Pedro Negro Lopez, presidente delegado en la Fundación Santísima Virgen y San Celedonio – famoso además por saltarse la cola de las vacunas, como si fuera un trabajador más, dejando ojipláticos a los presentes; Pedro Pablo Dones Sabrido, sacerdote de Fusara; José Andrés Silva Martín, sacerdote de Fusara; y caramba¡ Fernando Gumuzio Íñiguez, experto en comprar viviendas sociales para fondos especulativos, con poco éxito sin duda, pues un juez de Madrid anuló la magnífica idea, especular con los pobres; claro que si su socia  en el fondo Azora, Concha Osácar, lleva las finanzas del Vaticano, ya nos vamos enterando del tejemaneje; Gumuzio y Lapastora también son miembros de la Comisión Económica del Arzobispado, Iglesia y finanzas unidas para qué, para dejar que las fundaciones se hundan en la miseria y quebrarlas, o como hizo el anterior equipo con legitimidad y legalidad, para que se cumplan sus fines fundacionales?   

  

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