jueves 6/5/21
Marie Poussepin, fundadora de las Dominicas de la Presentación de la Santísima Virgen

Una vida al servicio de la caridad

La Congregación de Hermanas de la Caridad Dominicas de la Presentación de la Santísima Virgen, presente hoy en más de cuarenta países, extiende el legado de esta mujer humilde y caritativa.

Marie_Poussepin fundadora Dominicas

Fue una mujer del siglo XVII que cambió la vida de muchos. Marie Poussepin nació en Dourdan (Francia), siendo bautizada en la Iglesia de Saint Pierre por el párroco Etienne Legou. Pertenece a una familia de artesanos, dedicados al trabajo de confección de medias de seda, tejidas con aguja, a mano. Crece en un hogar cristiano comprometido a nivel religioso y cívico: el padre, Claude, colabora en la gestión parroquial, mientras que la madre, Julienne Fourrier, es tesorera de la Cofradía de la Caridad, dedicada a socorrer a los enfermos pobres.

Marie frecuenta la única escuela de la localidad, dirigida por un grupo de seglares piadosas, donde destaca como alumna inteligente y aplicada. Además, desde temprana edad acompaña a su madre en las visitas a enfermos y su corazón se llena de ternura y de compasión ante su desgracia. Más tarde escribirá “todo debe ceder al cuidado de los enfermos y de los débiles, es a Jesucristo a quien se sirve en su persona”.

También es atenta con los niños que asisten al taller familiar. Cuando llega a ser educadora su principal preocupación será, “hacer conocer y a amar a Jesucristo” y formar en las virtudes del evangelio a los alumnos de su pequeña escuela. Su pedagogía es realista y concreta. 

congregación

Tras la muerte de sus padres, toma las riendas de la empresa familiar. Lo que la distingue entre las mujeres de su tiempo, en un siglo en el cual abundan realizaciones espirituales y fundaciones caritativas, es su percepción de las nuevas necesidades y su audacia para responder a los problemas de la época, su sentido de justicia y gratuidad, su prudencia en todas sus acciones, innovadora y creativa, pero centrada en Dios, ya sea como empresaria en Dourdan o como fundadora en Sainville.  Así, acoge aprendices de ambientes modestos, entre los 15 y 18 años, para quienes suprime la cuota que ordinariamente debían pagar y a quienes asegura, con un verdadero sentido social la formación y la promoción, colaborando en el desarrollo económico y social de la familia y de la ciudad de Dourdan. Al mismo tiempo cultiva una vida espiritual intensa, alimentada de acciones caritativas y de la espiritualidad de la Tercera Orden de Santo Domingo.

Sin embargo, es llamada a una vocación más amplia. En 1696, después de haber oído hablar sobre la ignorancia y la miseria de la aldea de Sainville, ubicada a 17 kilómetros de Dourdan, decide dejarlo todo para entregarse totalmente al servicio de la caridad, a la utilidad de la parroquia. Y lo hace formando “una comunidad de la Tercera Orden de Santo Domingo, para instruir a las niñas y servir a los enfermos pobres del pueblo”. Luego, le seguirán 19 comunidades, en seis diócesis de los alrededores de Chartres, todas dedicadas a la educación de niñas sin posibilidad de formación en su medio rural y al alivio de los enfermos a domicilio o en el hospital. Sus reglamentos, aprobados en 1738 por el obispo de Chartres, reclaman una vida común fraterna, animada por la oración contemplativa y litúrgica, la Eucaristía, la ascesis, el estudio y el trabajo asiduo, que permite asegurar la vida cotidiana y la gratuidad en las escuelas. Después de una vida de 90 años entregados totalmente a los demás, Marie Poussepin muere en 1744.

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Hoy las Hermanas de la Caridad Dominicas de la Presentación, fieles al proyecto de su fundadora, trabajan al servicio de la Iglesia en 36 países, de cuatro continentes. Marie Poussepin trazó un camino... Otras, después de ella, herederas de su espíritu y de su Carisma se esfuerzan en responder a las llamadas de su tiempo, a la urgencia de la evangelización, guardando como en los orígenes la prioridad por los pobres.

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