sábado 04.07.2020
"EL NIVEL SANITARIO ES INHUMANO"

La Iglesia latinoamericana lucha a brazo partido contra el coronavirus

Un hombre usa una mascarilla con mensaje religioso en Tegucigalpa (Honduras) (EFE/Gustavo Amador)
Un hombre usa una mascarilla con mensaje religioso en Tegucigalpa (Honduras) (EFE/Gustavo Amador)

El arzobispo de Trujillo y presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), monseñor Miguel Cabrejos, expresa su gran preocupación tanto por la situación de salud como por las consecuencias sociales que provoca el coronavirus en el continente, además de mostrar inquietud por la forma en que algunos gobiernos están manejando la pandemia durante una entrevista con la Agencia SIR. “En Perú, Chile, Brasil mismo, se hicieron un mayor número de hisopos. Probablemente no se pueda decir lo mismo de Argentina, Bolivia, Ecuador, Panamá, incluso claramente la situación no se puede entender completamente”, declara.

El COVID-19 se ha trasladado hasta América Latina, convirtiéndose este continente en el epicentro de los contagios, donde “las perspectivas no son buenas” y las cifras oficiales “no parecen reflejar la gravedad de la situación” ha asegurado el prelado. Además, esta emergencia sanitaria hace tambalear a la economía, a pesar de que ya antes de la llegada del virus experimentaran una situación económica muy difícil, “el Fondo Monetario Internacional – dice Cabrejos – dijo que América Latina es el área de menor crecimiento en el mundo, y CEPAL (la Comisión de las Naciones Unidas para América Latina y el Caribe) ha denunciado que los últimos 5 han sido los peores desde los años 70”. A lo que añade: “Conocemos la crisis política y social de varios países, Venezuela sobre todo, pero también la situación de la deuda argentina. Estas son crisis estructurales, tratadas hasta ahora con políticas a corto plazo. El empeoramiento del problema económico corre el riesgo de crear tensiones sociales, después de las del otoño pasado”.

Haciendo referencia a la situación de los sistemas de salud en el continente, monseñor Cabrejos la define como inhumana: “El nivel de salud pública, en muchos casos, es incomprensible e inhumano. ¡Muchos hospitales se han derrumbado! ¡Muchos!”.

En cuanto a la obra de caridad de la Iglesia, Cabrejos asegura que la Iglesia está trabajando sobre todo en el ámbito de la salud y la caridad, con sus diversos cuerpos pastorales: “Cáritas, pastoral social, tanto a nivel de diócesis nacional como individual, congregaciones religiosas y asociaciones. Muchos se han organizado sobre todo para brindar ayuda en alimentos y necesidades básicas, comedores … Esto resalta que los gobiernos también pueden hablar de reactivación económica, pero el punto central sigue siendo el trabajo, si falta no comerán”. Además, de todas las áreas del continente, la preocupación principal es la Panamazonía y la población indígena, que está particularmente expuesta al virus: “Es un asunto muy serio, el número de personas infectadas ha aumentado enormemente” dice el prelado y asegura que la REPAM (Red Eclesial Panamazónica) “está haciendo un gran trabajo en colaboración con el CELAM”. De hecho, asegura que el nacimiento de este organismo episcopal pan-amazónico, que fue el resultado del reciente Sínodo, “es motivo de esperanza”.

Por último expresa su última preocupación: los migrantes, tanto de América del Sur - con el movimiento de venezolanos - como en América Central. En este sentido cita a la “red Clamor”, que agrupa a todos los sujetos involucrados en la asistencia y recepción de migrantes. “Está haciendo lo mejor que puede. En Perú, por ejemplo, hay más de un millón de venezolanos, y el drama es que ahora no tienen trabajo, es realmente un drama. Y a menudo entre los migrantes hay mujeres y niños”. Antes de concluir, habla de su experiencia y colaboración en Perú, especialmente en cinco áreas: “ayuda humanitaria, reflexión, acompañamiento, conciencia, capacitación y espiritualidad, comunicación, impacto y vigilancia social”.