lunes 10/8/20
UNA PEREGRINACIÓN ATÍPICA

Miles de velas en las ventanas iluminan el aniversario de las apariciones de Fátima

La amplia explanada de Fátima reunió el 13 de mayo de 2019 a 200.000 personas. Hoy amaneció vacío a causa de la pandemia.
La amplia explanada de Fátima reunió el 13 de mayo de 2019 a 200.000 personas. Hoy amaneció vacío a causa de la pandemia.
El portugués Santuario de Fátima celebra entre ayer y hoy un nuevo aniversario de las apariciones de la Virgen, aunque en esta ocasión y por primera vez en su historia lo hace sin peregrinos para evitar la expansión del coronavirus.

"Una peregrinación de mayo atípica". Así presenta el propio santuario la que es una conmemoración que dejará estampas para la historia como la de esta noche, cuando miles de personas encendieron velas en sus ventanas y balcones en una inusual procesión frente al televisor, al no poder acudir a la iglesia por el Covid-19.

La amplia explanada del recinto, que el 12 y 13 de mayo de 2019 reunió a alrededor de 200.000 personas, será este año un escenario vacío, "apenas con la presencia de las personas directamente implicadas en los diferentes momentos de la celebración", y reporteros.Y es que los medios de comunicación serán esenciales para llevar las celebraciones a las casas de los fieles, que también podrán seguir lo que ocurra en Fátima por internet.

Realizar los eventos sin peregrinos ha sido una decisión tomada "con mucho dolor y tristeza" según anunció a principios de abril el obispo de Leiria-Fátima, António Marto, pero también "con gran sentido de responsabilidad" ante la pandemia, que deja en Portugal más de 1.150 muertos y cerca de 28.000 contagiados.

Fátima llegó a tener en las últimas semanas la posibilidad de celebrar la fecha con restricciones especiales para que pudiera haber un número limitado de fieles, pero los responsables del santuario declinaron aduciendo que el riesgo era demasiado alto.

"Tomar esta decisión dolorosa ahora significa buscar crear las condiciones para poder retomar lo antes posible las peregrinaciones a este lugar", indican desde el templo, que pidieron a los fieles que enciendan una vela desde sus ventanas para acompañar en la distancia a Fátima. "

No quería quedar en la historia como el responsable de agravar la pandemia", dijo este martes en rueda de prensa el obispo de Leiria-Fátima, António Marto, para justificar por qué se decidió vetar la entrada a los peregrinos en vez de intentar buscar otra solución que permitiese el distanciamiento social.

Para disuadir a los peregrinos que puedan intentar acercarse pese a los avisos del santuario, los accesos al recinto están vigilados desde el sábado por la Guardia Nacional Republicana (GNR), que no ha registrado incidentes destacables y ha elogiado la actitud "muy responsable" de la Iglesia Católica. La excepción la protagonizó una pareja que esta noche entró en el recinto y tuvo que ser desalojada por las fuerzas de seguridad.

El programa de Fátima en el año del coronavirus comenzó esta noche a las 21.30, hora local (20.30 GMT), en la capilla de las apariciones, donde según la tradición se apareció la virgen en 1917 a tres niños pastores.

Siguió el rezo del rosario y la procesión de las velas en la explanada, "en un trayecto más corto" hasta el altar del recinto, donde hubo una "celebración de la palabra" y la imagen de la Virgen fue llevada de nuevo a la capilla de las apariciones.

Esta maña comenzó el rezo a las 9.00 hora local con el rezo del rosario y una hora después se realizó la misa presidida por el obispo Marto para, finalmente, dar paso a la procesión del adiós, que cerrará las conmemoraciones.

El culto a Fátima tiene su origen entre el 13 de mayo y el 13 de octubre de 1917, período durante el que tres niños portugueses -Lucía, Jacinta y Francisco- aseguraron que habían sido testigos de varias apariciones de la Virgen.

Los tres menores, que eran pastores de un rebaño, afirmaron que la Virgen les hizo varias revelaciones en esos encuentros, que conforman la profecía de Fátima.

En 2017 el santuario conmemoró el centenario de las apariciones con la presencia del Papa Francisco, quien canonizó a los hermanos Jacinta y Francisco Marto, los primeros niños no considerados mártires en ser declarados santos.