martes 07.04.2020
BLASFEMIA Y LIBERTAD DE EXPRESIÓN

Una menor francesa, bajo protección policial tras insultar al islam en las redes

El presidente Emmanuel Macron recuerda que en Francia "hay libertad de expresión, derecho a caricaturizar y a blasfemar"
El presidente Emmanuel Macron recuerda que en Francia "hay libertad de expresión, derecho a caricaturizar y a blasfemar"

Mila Orriols era solo una adolescente francesa más hasta hace dos semanas. Pero un vídeo en el que profería fuertes insultos al islam a través de las redes sociales la ha convertido en el nuevo rostro de la polémica sobre los límites de la libertad de expresión y el derecho a la blasfemia.

"Odio la religión, en el Corán solo hay odio, el islam es una mierda. Es lo que pienso, joder, puedo decir lo que pienso. No soy racista, no se puede ser racista contra una religión. A vuestro dios le meto un dedo en el culo", afirmó la joven, de 16 años, residente en la región de Lyon (este de Francia), en su cuenta de Instagram.

Este ataque fue una respuesta a un usuario que se le había insinuado y que la calificó de "puta lesbiana y racista", después de que ella, homosexual, dijera que no se sentía atraída por las chicas árabes.

Aunque apenas treinta personas siguieron el vídeo en directo, la grabación fue recuperada por múltiples cuentas y ha llegado a sumar millones de visualizaciones, lo que ha desencadenado numerosas amenazas de muerte contra la joven, quien no ha podido volver al instituto donde estudia.

"Mila y su familia tienen vigilancia particular y protección por parte de la Policía Nacional", anunció este miércoles en la Asamblea Nacional el ministro francés del Interior, Christophe Castaner, acerca de una polémica que ha movilizado a buena parte de la clase política.

En un primer momento fue la líder de la ultraderecha, Marine Le Pen, y su aliado Nicolas Dupont-Aignan quienes la defendieron en Twitter valiéndose de la etiqueta #JeSuisMila, que retoma el emblema de la solidaridad con el semanario satírico "Charlie Hebdo" cuando el 7 de enero de 2015 fue objeto de un atentado en el que murieron once personas, tras haber publicado caricaturas del profeta Mahoma.

El incidente ha servido para relanzar el debate sobre la blasfemia, que no está recogida como delito en la ley francesa, aunque sí se castiga la difamación contra individuos.

La ministra francesa de Justicia, Nicolle Belloubet, removió un fuego que ya estaba sacudiendo las redes sociales, al declarar que "atacar la religión es atacar la libertad de conciencia".

Solo veinticuatro horas después se desdijo y rectificó: "No debí decir eso".

Más polémicas aún fueron las declaraciones del máximo responsable del Consejo Francés del Culto Musulmán -principal asociación de representación de la comunidad musulmana en Francia-, Abdallah Zekri, que espetó que "quien siembra vientos recoge tempestades", una frase tachada de "criminal" por miembros del Ejecutivo.

Hasta el presidente del país, Emmanuel Macron, se ha pronunciado sobre la cuestión y ha recordado, en declaraciones a la prensa, que en Francia "hay libertad de expresión, derecho a caricaturizar y a blasfemar".

La Fiscalía abrió una primera investigación por provocación al odio contra un grupo de personas por cuestión racial o religiosa que ha sido ya archivada, mientras que la Policía investiga ahora las amenazas de muerte contra la chica.

"Mi vida está en pausa, mi vida social, mis redes sociales, mi escolaridad... Mis padres, mi establecimiento (docente) y yo misma decidimos que debía abandonar el instituto porque no estaba a salvo, visto que había personas que amenazaban con quemarme con ácido, pegarme, desnudarme en público, enterrarme viva. Esto ha ido muy lejos", afirmó la joven este lunes en una entrevista en la cadena TMC.

La menor, que ha suprimido sus cuentas en redes sociales en las que solía compartir canciones y trucos de maquillaje, se disculpó en la televisión por haber utilizado palabras tan vulgares y pidió perdón a los musulmanes que "practican su religión en paz" y que han podido sentirse ofendidos, pero se reafirmó en la blasfemia.

"No me arrepiento de mis palabras, no tengo por qué dejar de vivir por eso. Lo que dije no fue contra las personas, simplemente blasfemé, dije lo que pensaba de una religión", señaló.

Defendida ahora por el abogado Richard Malka, el mismo que lleva las causas de Charlie Hebdo, Mila Orriols seguirá las clases en su domicilio hasta que el Ministerio de Educación pueda encontrar un centro que reúna las condiciones para acogerla.

En su número de hoy, el semanario satírico publica un especial dedicado a la blasfemia con un estudio del centro demoscópico Ifop según el cual la mitad de los franceses está en contra del derecho a la blasfemia.

En portada, la ministra de Justicia aparece caricaturizada con un viñeta en la que dice: "Ateos, os meto un dedo en el culo".