jueves 04.06.2020
SOLIDARIDAD

Las Hermanas Scalabrinianas piden a Europa que no ignore a los refugiados

Una hermana scalabriniana atiende a un grupo de jóvenes inmigrantes en el sur de Italia
Una hermana scalabriniana atiende a un grupo de jóvenes inmigrantes en el sur de Italia

 “La crisis dictada por el coronavirus no puede hacer que se abandone el trabajo que se está haciendo para proteger a los últimos. El llamamiento del Santo Padre no puede caer en el olvido, por el contrario, debe dar como fruto una nueva mejora de las comunidades, de las instituciones y las realidades sanitarias que están comprometidas desde diferentes puntos de vista". Así lo pide la hermana Neusa de Fátima Mariano, Superiora General de las Hermanas Misioneras de San Carlo Borromeo (Scalabrinianas), involucradas desde siempre en la asistencia a los migrantes.
“Entre los últimos, también me gustaría mencionar a los miles de migrantes desembarcados en las costas de Malta. Testimonian la necesidad de no interrumpir la cadena de ayudas"- agrega la hermana Neusa en la nota enviada a Fides - "Es cierto que las naciones europeas ahora tienen un nuevo frente en casa propia, pero también es gracias a la solidaridad que unidos podremos ganar esta pandemia y levantar una economía que en estos momentos está de rodillas. En Italia, estamos dirigiendo toda nuestra atención a esta pandemia, que entre otras cosas ha golpeado varios campos de refugiados”.
La hermana Neusa recuerda las palabras del Papa Francisco: “No nos interesan los números, como nos recuerda el Papa, así como no podemos hacer la ecuación ‘Covid-19 igual migrantes’, o que los migrantes sean inmunes a este virus. En cambio, nos gustaría llamar la atención sobre las condiciones en que viven los migrantes, precisamente en los centros de acogida. La promiscuidad y las condiciones de salud precarias no deberían existir. Hoy más que nunca la higiene del lugar donde se encuentran es más esencial que nunca. Esto vale para ellos, pero también para las muchas personas mayores que viven en hogares de ancianos”. 

La Congregación de los Misioneros de San Carlos - Scalabrinianos- es una comunidad internacional de religiosos que acompañan a los migrantes de diferentes culturas, religiones y etnias, en mas de 30 países. Fue fundada el 28 de noviembre de 1887 por el Beato Juan Bautista Scalabrini (1839-1905), obispo de Piacenza (Italia). Eran los tiempos de la gran emigración italiana y europea hacia el continente americano: un imponente fenómeno que Scalabrini supo leer y comprender en su doble perfil social y eclesial.

Además de intervenciones concretas, J.B. Scalabrini maduró una visión profética que ha dejado en herencia para toda la Iglesia y nos alcanza también hoy. Él intuyó que en los dolores de la emigración, con todos los problemas y dificultades que trae consigo, se encuentra un germen de futuro. 

Esta visión surge no sólo de consideraciones históricas y sociológicas. Es ante todo gracias a la fe en la muerte y resurrección de Cristo que J.B. Scalabrini ve el plan de Dios que está obrando en la historia humana, y estuvo convencido de que es justamente a través del sufrimiento y el desarraigo de los migrantes, a través del encuentro y, a veces, del choque entre las culturas y mentalidades, como se está preparando un mundo nuevo, en que las personas y los pueblos se descubren entre ellos miembros pertenecientes a la única familia de la humanidad, en la cual no reina la uniformidad, sino que es posible vivir la comunión entre las diversidades a imagen del Dios Trinitario.