martes 07.04.2020
ONCE SACERDOTES FALLECIDOS POR EL COVID-19

La Iglesia italiana está de luto

Sanitarios atienden a los enfermos contagiados de coronavirus en el servicio de urgencias del hospital de Brescia (EFE/EPA/FILIPPO VENEZIA)
Sanitarios atienden a los enfermos contagiados de coronavirus en el servicio de urgencias del hospital de Brescia (EFE/EPA/FILIPPO VENEZIA)

"Estamos al límite". Así resume Giorgio Gori, el alcalde de Bérgamo, en la región de Lombarcía, lo que está viviendo desde hace semanas esta ciudad de 122.000 habitantes del norte de Italia, ubicada a unos 60 km de Milán.

Con 3.400 contagiados (número actualizado en la tarde del 15 de marzo), la provincia homónima es la más afectada del país europeo, una situación que está saturando el sistema sanitario de la zona.

En el resto de su región, Lombardía —con algo más de 10 millones de habitantes—, se contabilizan más de 13.000 casos, con unos 1.200 fallecidos.

Los médicos del hospital Giovanni XXIII, el más grande de la ciudad, también están al límite. Ponen en ventilación mecánica hasta siete enfermos por día y descansan en promedio un día cada dos semanas. Solo en esa provincia se infectaron ya más de 50 médicos desde el inicio de la emergencia.

El obispo de Bérgamo, Francesco Beschi, es consciente de que se trata de la prueba más difícil para la iglesia y los fieles de la ciudad, foco de los primeros contagios de Coronavirus en Italia y lo declara triste a los micrófonos del noticiero de la televisión publica italiana, Rainews24: “Nadie está exento de esta prueba extremadamente dolorosa”.

El obispo afirmó esto después de que veinte sacerdotes de la diócesis de Bérgamo fueran hospitalizados sufriendo de una infección de coronavirus y seis en esta semana fueran víctimas fatales de Covid-19.

La pandemia del coronavirus COVID-19 ha provocado la muerte de once sacerdotes en Italia, siendo la diócesis más afectada Bérgamo, con seis fallecidos; seguida de Brescia con tres, Emilia-Romagna con uno y Cremona también con uno.

Hasta el momento los infectados por COVID-19 en Italia superan las 28 mil personas y los fallecidos los 2.000. 

Muchos sacerdotes se exponen al virus para estar cerca de las víctimas

“Nuestros sacerdotes son muchos y hay muchos que se han expuesto a estar cerca de su comunidad. Así que su enfermedad es un claro signo de cercanía, un doloroso signo de cercanía y de compartir el dolor“, explicó el prelado con la voz rota sin ocultar su gran tristeza.

Monseñor Francesco Beschi afirma que las víctimas aumentan, pero en la tragedia aumentan los gestos de fraternidad y de solidaridad. Las 400 parroquias de la Diócesis están comprometidas en dar esperanza y ser hospital de campaña en este momento difícil para muchas familias. 

En una carta pastoral del sábado 14 de marzo, el Obispo de Bergamo se solidariza con el sufrimiento de los fieles que no pueden participar en lacelebración de la Eucaristía, que sigue siendo insustituible, así habló de la consolación de la convicción de la misericordia de Dios por su pueblo y especialmente por los más pobres y vulnerables y de adoptar con convicción un estilo de vida eucarístico en las propias vidas, es decir hacer sacrificios por los demás.  

“La elección de contribuir al bien de todos, especialmente de los más frágiles como los niños, los ancianos, los enfermos, mediante la renuncia a la celebración de la Eucaristía comunitaria, no es un aplanamiento de las lógicas materiales o una simple respuesta a las necesidades públicas, olvidando la fe; es más bien la decisión de hacer de nuestra fe la fuente de una responsabilidad moral que, junto con tantos hombres de buena voluntad, queremos ejercer para que la esperanza de superar esta prueba se encarne en condiciones que la hagan creíble”.