martes 2/3/21
Unicef alerta de que han dejado de darse 39.000 millones de menús escolares desde el inicio de la pandemia

Más que una pérdida de educación

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Missing more than a classroom es el nombre del último informe publicado por la Oficina de Investigación de Unicef y el Programa Mundial de Alimentos (PMA). Ambas entidades alertan de la llegada de una "crisis nutricional" por la pérdida de 39.000 millones de menús escolares a causa del cierre de colegios por la pandemia, cuando estos son, a menudo, "la única comida diaria nutritiva que reciben los niños". Así lo han recogido sendas organizaciones en el informe COVID-19, en el que se pone de relieve que 370 millones de niñas y niños en el mundo han perdido una media un 40% de las comidas que les suministran las escuelas a causa de la crisis sanitaria.

“Los niños que dependen de la escuela para obtener sus comidas diarias no solo se están quedando sin educación sino también sin una fuente fiable de nutrición”, explica Henrietta Fore, directora ejecutiva de Unicef. “A medida que respondemos a la pandemia COVID-19, debemos dar prioridad a la reapertura de las escuelas, invirtiendo por ejemplo en medidas de eficacia demostrada para prevenir la infección, como proporcionar agua y jabón a cada escuela del mundo”, añade Fore.

Asimismo, se estima que 24 millones de niños están en peligro de abandonar su educación debido a la pandemia, lo que anularía los avances en escolarización conseguidos en la última década. En este sentido, Unicef recuerda que los programas de alimentación escolar pueden ser un “incentivo para que los niños más vulnerables regresen a la escuela”. “Al carecer del aporte nutritivo de las comidas escolares, el futuro de millones de niños está en peligro, nos arriesgamos a perder una generación entera”, advierte David Beasley, director ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos, quien recuerda que “para muchos, la comida nutritiva que reciben en la escuela es el único alimento que reciben en todo el día”.

De hecho, durante la pandemia, en los países con ingresos más bajos se ha registrado una reducción del 30% en la cobertura de los servicios de nutrición esenciales, al suspenderse, entre otros los programas de alimentación escolar.

Además, estos datos vienen a incidir negativamente en las carencias nutricionales ya detectadas antes la irrupción de la COVID-19. Según los estudios realizados con anterioridad a la pandemia en 68 países, alrededor de la mitad de los niños entre los 13 y los 17 años declaraban pasar hambre, mientras que en 17 de esos países se demostró que dos terceras partes de los adolescentes presentaban insuficiencia ponderal, es decir, un peso por debajo de los índices que se consideran saludables.

 

Programas

No obstante, desde que comenzó la pandemia, Unicef ha ayudado a los gobiernos nacionales a dar continuidad a los servicios de nutrición entre los niños en edad escolar y adolescentes. Así, durante el pasado año, cerca de 25 millones de jóvenes se beneficiaron de los programas de prevención de la anemia.

Es por ello que, continuando en línea con lo manifestado por otras entidades sociales, tanto la Unicef como el PMA exigen a los gobiernos que se atiendan de forma prioritaria las necesidades de los niños y niñas en materia de salud, alimentación y nutrición, a través de programas integrales y de buena calidad.

 

 

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