sábado 10/4/21
Comunicado de los directores de la red CIDSE

ONG católicas advierten sobre las desigualdades mundiales en torno a la distribución de vacunas

“Como directores de organizaciones católicas de justicia social, hemos escuchado los relatos de primera mano de las comunidades que sufren las condiciones más duras de la pandemia. Como muchas otras organizaciones de desarrollo y salud, deseamos llamar la atención sobre la urgente necesidad de un marco ético y eficaz para la distribución mundial de vacunas. Los encargados de la toma de decisiones en los países ricos tienen la oportunidad de mejorar la resiliencia internacional ante futuras pandemias para lograr el bienestar a largo plazo de sus ciudadanos y de las personas más vulnerables del mundo.” 

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El retraso y la escasez de vacunas disponibles que se esperan actualmente para los países y poblaciones más pobres es, en opinión de los directores de la red CIDSE “un escándalo internacional que, probablemente, empeore la pobreza y la desigualdad, perpetúe la vulnerabilidad global y, en última instancia, retrase la superación de la pandemia”.  Así lo han hecho constar en un comunicado difundido por los responsables de la entidad, quien han señaldo que “la monopolización de los suministros y de las patentes de vacunas por parte de los Estados más ricos es una respuesta a la crisis de la Covid-19, que está priorizando intereses egoístas sobre las verdaderas soluciones y, en última instancia, poniéndonos a todos en peligro”. 

Los productores de vacunas originalmente proyectaron la capacidad de fabricar suficientes vacunas para un tercio de la población mundial para finales de 2021. Pero la mitad de estas vacunas fueron reservadas por países ricos que constituyen solo el 13% de la población mundial: 27 Estados miembros de la Unión Europea, Estados Unidos, Reino Unido, Australia y Canadá. Mientras los países más ricos tienen los recursos necesarios para asegurar acuerdos bilaterales con empresas, es probable que solo el 10% de las personas en los países de bajos ingresos reciban una vacuna este año, según denuncian en el comunicado.

Como ejemplo, según cuenta Trócaire, miembro de CIDSE en Irlanda que ha trabajado en Somalia durante más de 30 años y el único que mantienen proyectos sanitarios en el distrito de Gedo, no piensan en poder recibir ninguna vacuna, ni siquiera para médicos, enfermeras y parteras, hasta bien entrado el año que viene. 

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