lunes 30/11/20
LA MITAD DEL EMPLEO MUNDIAL, EN RIESGO POR EL COVID-19

El Papa reza a San José Obrero por un trabajo digno para todos y un salario justo

Surcoreanos se manifiestan hoy, 1 de Mayo, Día Internacional del Trabajador, recorriendo las calles de Seúl respetando estrictamente el distanciamiento social y todas las medidas de prevención de contagios del Covid-19 (EFE/EPA/JEON HEON-KYUN)
Surcoreanos se manifiestan hoy, 1 de Mayo, Día Internacional del Trabajador, recorriendo las calles de Seúl respetando estrictamente el distanciamiento social y todas las medidas de prevención de contagios del Covid-19 (EFE/EPA/JEON HEON-KYUN)

Este 1 de mayo, memoria litúrgica de San José Obrero, en la Misa en la Casa Santa Marta, el Santo Padre pidió por todos los trabajadores para que sean justamente remunerados, para que puedan tener un trabajo digno y gozar de la belleza del descanso. En su homilía, el Pontífice recordó que el hombre con su trabajo continúa la obra creadora de Dios, y subrayó que también hoy, la dignidad de muchas personas es pisoteada e invitó a luchar por la justicia en el mundo del trabajo.

En la Misa matutina celebrada – y transmitida en vivo – en la Capilla de la Casa Santa Marta, este Viernes de la Tercera Semana de Pascua, día en el que la Iglesia conmemora a San José Obrero, el Papa Francisco pidió por todos los trabajadores del mundo:

“Hoy, que es la fiesta de San José Obrero, también el Día del Trabajador, rezamos por todos los trabajadores. Por todos. Para que a nadie le falte el trabajo y que todos sean justamente remunerados y puedan gozar de la dignidad del trabajo y la belleza del descanso”.

En su homilía, el Papa comentó el pasaje del Libro del Génesis (1,26-2,3) en el que se describe la creación del hombre a imagen y semejanza de Dios. "Dios, en el séptimo día, llevó a cumplimiento el trabajo que había hecho y cesó en el séptimo día de todo el trabajo que había emprendido”.

Dios – afirma el Pontífice – entrega su actividad, su trabajo, al hombre, para que colabore con él. El trabajo humano es la vocación recibida de Dios y hace al hombre semejante a Dios porque con el trabajo el hombre es capaz de crear. Por ello, dijo el Papa, el trabajo da dignidad. Pero esta dignidad muchas veces es pisoteada, así como lo han pisoteado en la historia, incluso hoy hay muchos esclavos, esclavos del trabajo para sobrevivir: trabajo forzado, mal pagado, con la dignidad pisoteada. Se le quita la dignidad a la gente. Por ello, cualquier injusticia cometida contra el trabajador es un atropello a la dignidad humana.

"Hoy nos unimos a muchos creyentes y no creyentes que celebran este día del trabajador para aquellos que luchan por la justicia en el trabajo. El Papa pidió por los buenos empresarios que no quieren despedir a la gente, que cuidan a los trabajadores como si fueran sus hijos, y pide a San José para que nos ayude a luchar por la dignidad del trabajo, para que haya trabajo para todos y que sea un trabajo digno", ha dicho el Santo Padre.

La pandemia causa un efecto devastador en el empleo 

La pandemia de coronavirus que se cobró más de doscientas mil vidas en todo el mundo trae aparejadas otras cifras estremecedoras. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) advirtió hoy que unos 1.500 millones de personas, casi la mitad de la fuerza laboral formal en el planeta, podrían perder sus trabajos debido a la crisis sanitaria y económica provocada por la pandemia de coronavirus.

La OIT elevó sus proyecciones de pérdida de puestos de trabajo hasta el equivalente a 305 millones de empleos solo en el segundo trimestre de 2020.

“Millones de empresas en el mundo están al borde del colapso, carecen de ahorros y de acceso al crédito. Éstos son los verdaderos rostros del mundo del trabajo y, si no se los ayuda ahora, sencillamente perecerán”, alertó en un comunicado el director general de la OIT, Guy Ryder.

En su informe, el organismo internacional se detiene en especial sobre el impacto sobre los que denomina "trabajadores informales", muchos de ellos en la economía sumergida. La OIT estima un enorme aumento del riesgo de pobreza de este colectivo, que alcanzará al 59% a nivel mundial en el primer mes de crisis por el coronavirus. En algunas regiones, las cifras son mucho peores. La OIT calcula que la tasa de pobreza de los trabajadores informales en Europa y Asia Central alcanzará el 80%. 

Es uno de los datos más destacados en este nuevo análisis de situación de la OIT, en el que además, eleva sus estimaciones de destrucción de empleo en el segundo trimestre del año respecto a su primer estudio. En este, apuntó que la pérdida de horas de trabajo en este periodo equivaldría a la destrucción de 230 millones de empleos (teniendo en cuenta una jornada a tiempo completo de 40 horas semanales). En el nuevo informe del organismo esta cifra asciende a los 365 millones de empleos. Este aumento se debe "principalmente a la prolongación y extensión de las medidas de contención", apunta el estudio. 

En el caso de España en la oficina de la OIT en el país señalan que desde el inicio de la crisis y hasta final del segundo trimestre de 2020 podrían perderse un 18,6% de las horas trabajadas, el equivalente a 3,5 millones de puestos de trabajo. "Ello no significa la eliminación de este número de empleos, sino la caída en número de horas que muchas están siendo absorbidas por los ERTE y por reducciones de jornada, no solo por suspensión o destrucción de empleo", explican.

Además, añade la OIT, los trabajadores familiares auxiliares se clasifican como parte del empleo informal, "independientemente de que trabajen en empresas del sector formal o informal". 

Según los cálculos de la organización, hay un total de "más de 2.000 millones de personas en el mundo" que trabajan en la economía informal, "en empleos caracterizados por una falta de protección básica, incluida la cobertura de protección social". Estos trabajadores con frecuencia "carecen de sustitución de los ingresos en caso de enfermedad o confinamiento", por lo que son un colectivo especialmente vulnerable en esta crisis.

La organización estima que "casi 1.600 millones  de trabajadores en la economía informal, que representan el 76%" del total, se han visto sensiblemente afectados por las medidas de confinamiento y/o trabajan en los sectores más afectados. La OIT llama la atención sobre un componente de género: el 42% de las trabajadoras informales están empleadas en sectores de alto riesgo (en cuanto al impacto negativo de la COVID-19), mientras que este porcentaje es del 32% entre los hombres que trabajan en la informalidad. 

En Europa y Asia central se estima que el riesgo de pobreza alcance al 80% de los trabajadores informales, desde el 34% existente antes del estallido del coronavirus. Dado que en la región hay 100 millones de trabajadores en la economía informal, un cuarto del total de las personas trabajadoras, el riesgo de pobreza alcanzaría a 80 millones de personas, casi 50 millones más que antes de la COVID-19. 

En el caso de África, la tasa de pobreza estimada tras el primer mes de pandemia es del 83% (desde el 21% previo); en las Américas del 84% (desde el 27%); y en Asia y el Pacífico, del 36% (desde el 22%).