martes 07.04.2020
EL NUNCIO DESPIDE "A UN GRAN HOMBRE"

Sandinistas profanan la misa funeral por el poeta y teólogo Ernesto Cardenal

El sacerdote trapense y poeta, Ernesto Cardenal, ganador del Premio Reina Sofía de Poesía y dos veces nominado al Premio Nobel, fue uno de los padres de la teología de la liberación, amonestado por Juan Pablo II y rehabilitado por el Papa Francisco hace un año
El sacerdote trapense y poeta, Ernesto Cardenal, ganador del Premio Reina Sofía de Poesía y dos veces nominado al Premio Nobel, fue uno de los padres de la teología de la liberación, amonestado por Juan Pablo II y rehabilitado por el Papa Francisco hace un año

Los sandinistas profanaron la misa de cuerpo presente del poeta y sacerdote trapense Ernesto Cardenal, uno de los máximos impulsores de la Teología de la Liberación, 37 años después de que lo hicieron con Juan Pablo II durante la primera de sus dos visitas a Nicaragua.

Los sandinistas interrumpieron en la Catedral de Managua para gritar "traidor" al fallecido poeta y teólogo, acosar a sus amistades como la escritora Gioconda Belli, e intentar boicotear la eucaristía.

La profanación, que incluyó golpes y robos a al menos cinco periodistas, provocó la intervención del nuncio apostólico en Nicaragua, Waldemar Stanislaw Sommertag, que suplicó a los sandinistas dejar realizar la misa.

"Esto no sirve a la memoria de este gran hombre. ¿Qué imagen vamos a dar al mundo entero?", imploró el representante del papa Francisco, que rehabilitó a Ernesto Cardenal hace ahora un año.

Ese hecho ocurrió en la víspera de los 37 años de la primera visita de Karol Wojtyla a Nicaragua, cuando el país centroamericano era gobernado por los sandinistas, encabezados por nueve "comandantes", entre ellos el actual presidente Daniel Ortega, que era el coordinador.

El 4 de marzo de 1983, el entonces papa Juan Pablo II amonestó públicamente a Cardenal por mezclar la religión con la revolución sandinista, y durante una misa ofrecida en una plaza de Managua tuvo que gritar "silencio" a simpatizantes sandinistas que gritaban "queremos la paz" y "poder popular", en medio de la eucaristía.

Nicaragua en 1983 vivía una guerra civil entre la "Contra", financiada por Estados Unidos, que combatía desde las montañas a los sandinistas, aliados de la extinta Unión Soviética y Cuba.

En su libro, Historia Eclesiástica de Nicaragua, el historiador Edgar Zúñiga, cuenta que Juan Pablo II exclamó, evidentemente molesto, "silencio" cuando un grupo de sandinistas, entre ellas madres de jóvenes caídos en la guerra, empezaron a gritar "Queremos la paz".

"Llegó un momento en que el Papa perdió un poco la paciencia y dijo que la primera que quería la paz era la Iglesia", cuenta Zúñiga en su libro.

Cuando terminó la misa el Papa estaba indignado y se marchó de Nicaragua muy dolorido, asegura el historiador.

Treinta siete años después, la misa de cuerpo presente de Cardenal es profanada por los mismos a los que apoyó durante la revolución, recordó la veterana periodista nicaragüense Fidelina Suárez, testigo de ambos incidentes.

"Son los mismos que Cardenal apoyaba en 1983 cuando fue amonestado por el Papa. Increíble que 37 años después le toque ser la víctima de la irracionalidad de las mismas turbas", reflexionó.

 

De ministro de Daniel Ortega a "traidor" del sandinismo
 

Belli, que también formó parte del primer Gobierno sandinista, se declaró "asombrada y asqueada" por la acción de los partidarios de Ortega en las exequias de Cardenal.

"Un irrespeto en el funeral de una gran figura nacional y mundial, que tanta belleza y poesía dejó tras de sí, refleja el tipo de mente de quien organiza este tipo de afrentas al pueblo", escribió en un tuit.

El obispo auxiliar de Managua, Silvio Báez, dijo sentir mucha indignación por lo ocurrido en las exequias de Cardenal, y dirigió sus críticas a los gobernantes.

Cardenal se enfrentó con Ortega y la esposa de éste, la vicepresidenta Rosario Murillo, en los últimos años de su vida.

El autor de Oración por Marilyn Monroe pasó de símbolo de la revolución sandinista a ser un "perseguido político", como él mismo se declaró, de Ortega y Murillo, con los que se distanció por la forma de dirigir el sandinismo y que en la misa le gritaron "traidor".

El poeta, que participó en la lucha contra la dictadura de la familia Somoza desde muy joven y fue militante hasta 1995 del FSLN, en el poder desde enero de 2007, sostenía que el Gobierno de Ortega "no es de izquierda, ni sandinista, ni revolucionario, sino simplemente es una dictadura familiar", como la que derrocaron.

Cardenal, nominado en al menos dos ocasiones para el Nobel de Literatura, y ganador del Premio Reina Sofía de Poesía, entre otros, falleció el domingo en un hospital de Managua debido a un ataque cardíaco relacionado con su avanzada edad.

Los restos del poeta serán incinerados y descansarán en un archipiélago del Gran Lago de Nicaragua.

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