viernes 20/5/22
UNICEF aseguró que cerca de 70.000 menores se han visto forzados a desplazarse por la violencia en el noreste sirio, que se desató a causa de la ofensiva militar de Turquía, el 9 de octubre, y ha pedido que se garantice la seguridad de los menores y no se ataquen infraestructuras civiles.

"UNICEF estima que cerca de 70.000 niños se han visto forzados a desplazarse desde que las hostilidades en el noreste de Siria aumentaron hace casi una semana", declaró en un breve comunicado la directora ejecutiva de este organismo dependiente de Naciones Unidas, Henrietta Fore.

El fondo de la ONU para la infancia apuntó que, "según las informaciones recibidas", al menos cuatro niños han muerto y otros nueve han resultado heridos en Siria, mientras que en Turquía han muerto siente menores.

Además, ha denunciado que tres centros de salud, vehículos sanitarios y una escuela "has sido atacados" y que una estación de agua que proporciona suministro a casi 400.000 personas en la provincia nororiental de Al Hasake ha quedado fuera de servicio.

La organización subrayó que "como resultado de la continua violencia en la zona" al menos 170.000 niños podrían necesitar asistencia humanitaria y recordó que junto a otras organizaciones está ofreciendo ayuda de emergencia.

Entre esta asistencia, citó la aportación de 95.000 litros de agua, "reparaciones planificadas" en la estación dañada de agua de A'louk y protección a menores de 13 años separados de sus padres.

Turquía lanzó el pasado día 9 una ofensiva en el norte de Siria para establecer una "zona de seguridad" y expulsar a las Fuerzas de Siria Democrática (FSD), una alianza de milicias liderada por kurdos que hasta hace poco recibía el apoyo de Washington en la lucha contra el grupo terrorista Estado Islámico.

Ankara considera que las Unidades de Protección del Pueblo (YPG), el principal componente de las FSD, son "terroristas" por sus vínculos con el proscrito Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), la guerrilla kurda activa en Turquía.