miércoles 1/12/21
CRISIS SOCIOPOLÍTICA EN NICARAGUA

'Católicos revolucionarios' de Ortega profanan la Catedral de Managua

Los sandinistas acusan a la oposición y a la Iglesia local de promover la violencia para provocar un "golpe de Estado" como en Bolivia
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Policías nicaragüenses vigilan una Iglesia católica en Managua (EFE)

La Arquidiócesis de Managua informó hoy del ataque que sufrió ayer la catedral de Managua por parte de grupos violentos afines al Gobierno, que entraron y tomaron el control de la Basílica. Al ser increpados por el sacerdote vicario de la Catedral Rodolfo López y la religiosa Arelys Guzmán, estos grupos respondieron con violencia “golpeando” a ambos religiosos, quienes se encuentran bien de salud, pero tuvieron que salir del templo para protegerse.

Este mismo grupo rompió con “fuerza los candados del campanario y otros candados del templo profanando de esta manera la Iglesia”. La arquidiócesis condena estos hechos de profanación, asedio e intimidación que no abonan a la paz y a la estabilidad del país. Y solicitan al presidente y vicepresidente que tomen acciones inmediatas para que “se respeten todos los templos católicos” y a la policía nacional que retire sus tropas que “asedian e intimidan” la catedral y parroquias. Por último, insisten en la petición al pueblo nicaragüense que intensifique los momentos de oración pidiendo por la paz.

Por su parte, la Red de Cáritas Internacional en la zona de Centro América y México y en la región de América Latina y El Caribe ha enviado una carta abierta al presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, firmada por los coordinadores de ambas zona. Ante los hechos ocurridos en el país, y como organismo “enraizado en la defensa y promoción de los derechos humanos” han expresado que les resultan no solamente dolorosos, sino inadmisibles, los hechos de persecución, hostigamiento y limitación de libertades a la Iglesia Católica nicaragüense.

Cáritas se refiere al asedio que están sufriendo el sacerdote Edwin Román y 11 personas más en la iglesia de San Miguel Arcángel de Masaya, "que ha incluido su privación del derecho de celebrar libremente el culto y de recibir, en igualdad de condiciones con el resto de los ciudadanos, los servicios de agua y luz, así como el acceso de personas para aprovisionarlos de agua, alimentos y medicinas, absolutamente indispensables para su sobrevivencia. Estas medidas represivas no tienen ningún asidero en el ordenamiento jurídico, por lo que son claramente violatorias de los derechos humanos garantizados por el régimen constitucional de Nicaragua”.

La Catedral de Managua está cercada por centenares de agentes de la policía que cerraron las vías de acceso, aunque permitieron el ingreso de los simpatizantes de Ortega y de medios oficiales, según la misma fuente.

Los seguidores de Ortega, que se identificaron como "católicos revolucionarios", protestaron contra la Iglesia Católica por acoger en sus templos a madres que hacen huelga de hambre por la liberación de sus hijos, y advirtieron de no permitirán otra Bolivia en Nicaragua.

Los "católicos revolucionarios", dirigidos por Tomás Valdez, miembro de la comunidad cristiana nicaragüense San Pablo Apóstol, irrumpieron en la catedral después de que al menos nueve madres de "presos políticos" se sumaran a la huelga de hambre que 11 mujeres iniciaron la semana pasada en una parroquia de Masaya para exigir al presidente Ortega la liberación de sus hijos.

Valdez dijo que los "católicos revolucionarios" no permitirán que la oposición, junto con los sacerdotes, hagan lo que hicieron con el pueblo de Bolivia, donde, según dijo, le dieron un golpe de Estado a Evo Morales, que renunció a la presidencia del pais hace nueve días tras ser presionado por las Fuerzas Armadas para dejar el cargo.

Antes de la agresión, los sandinistas entraron a la catedral en medio de gritos, consignas y portando pancartas contra los sacerdotes, a quienes tildaron de "fariseos" e "hipócritas", y los acusaron de promover la violencia y la desunión de los nicaragüenses.

Al menos 20 mujeres están en huelga de hambre por la liberación de sus familiares y en protesta contra Ortega, un grupo de 11 en la parroquia San Miguel Arcángel en la ciudad de Masaya (sureste), y 9 ahora en la Casa Cural de la Catedral de Managua.

Desde abril de 2018, Nicaragua vive una crisis sociopolítica que ha dejado al menos 328 muertos, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), aunque organismos locales elevan la cifra a 651 y el Gobierno reconoce 200 y denuncia un supuesto intento de golpe de Estado.