lunes 01.06.2020
EDUCANDO Y TRANSFORMANDO LA REALIDAD

Los viatorianos de Chicago pagarán el alojamiento de las personas sin techo

La Comunidad Viatoriana llegó a Honduras, a Jutiapa, el 11 de enero de 1998, seis meses antes del huracán Mitch, una tragedia que marcó profundamente el trabajo de los viatorianos en el país centroamericano
La Comunidad Viatoriana llegó a Honduras, a Jutiapa, el 11 de enero de 1998, seis meses antes del huracán Mitch, una tragedia que marcó profundamente el trabajo de los viatorianos en el país centroamericano

Los Clérigos de Saint Viator de la sede Arlington Heights, ubicada en un suburbio de Chicago Illinois (Estados Unidos) ha donado 63 mil dólares a Journeys: The Road Home para ayudar a más de 60 personas sin hogar a alojarse en dos hoteles de la ciudad durante la cuarentena, por al menos tres semanas y es probable que se extienda.

Según el diario Daily Herald, el P. Daniel Hall, superior provincial de los Viatorianos, dijo que “la iniciativa está alineada con nuestra misión como comunidad religiosa católica”. Además, dijo que sin ella “esta crisis podría hacer que entre 60 y 80 hombres, mujeres y niños de las calles, y aún más vulnerables, se infecten del coronavirus”. Por ello, alentó a los fieles a realizar donaciones.

“Espero que se unan a nosotros en este compromiso de cuidar a nuestras hermanas y hermanos más vulnerables durante la pandemia”, dijo el P. Hall.

En declaraciones a CNA -agencia en inglés del Grupo ACI-, la directora de desarrollo de Journey, Suzanne Ploger dijo que es esencial ayudar a las personas en situación de calle a protegerse del virus, ya que no pueden ponerse en cuarentena.

Además, señaló que la pandemia no solo ha provocado el cierre de instalaciones públicas y negocios, sino también de refugios, voluntariados y servicios sociales para personas sin hogar, pues la mayoría de voluntarios del ministerio de personas en situación de calle son personas adultas mayores, población considerada en alto riesgo de contagio del COVID-19.

Ploger también explicó que si bien los expertos instan a las personas a “permanecer en el interior de sus hogares”, orden que generó que se cierren restaurantes y entidades públicas, “si no tienes una casa donde refugiarte, ¿dónde se supone que debes estar? Por ello es que estamos ideando maneras para brindar los mejores servicios que mantengan a salvo a nuestros clientes, así como también, a nuestro personal y a nuestros voluntarios”, añadió.

Ploger señaló que el criterio para elegir a los beneficiarios de la iniciativa es tener un mayor riesgo de sufrir COVID-19. Además, dijo que han elegido a cien personas que normalmente usan sus refugios y los han clasificado por edad avanzada, familias o problemas de salud.

“Hemos asegurado una habitación en el hotel y los fondos necesarios para albergar a una persona por tres semanas, luego de ese tiempo, brindamos alojamiento a la siguiente persona de la lista”, dijo Ploger.

La organización también ayudará a brindar alimentos a los beneficiados. “Estamos empacando bolsas de despensa de alimentos, almuerzos, algunas personas están volviendo a donar alimentos, y estamos comenzando este sistema de entrega de alimentos a los hoteles. Actualmente, lo estamos haciendo casi todos los días”, dijo Ploger.

Escuelas viatorianas y Fundación Solidaridad Viatoriana

La Orden de los Clérigos de San Viator está ampliamente extendida a lo largo y ancho de todo el mundo y desde todos todos los rincones anuncia el Evangelio y se hace realidad la solidaridad y el compromiso cristiano a través de la educación de los más jóvenes.

Los centros escolares que dirigen los Clérigos de San Viator en España, Francia, Estados Unidos, Chile, Honduras, Bolivia y Burkina Faso, entre otros países, están marcados por el sello Viator, santo del siglo IV que sirvió en la Catedral de Lyon a la sombra de su obispo San Justo.  El fundador de la congregación, el Padre Luis Querbes, puso a san Viator como patrono y modelo porque deseaba que los ordenados fueran como él, catequistas y servidores del altar. El propio fundador, al ser destinado como párroco a Vourles, pueblo cercano a Lyon, Francia, se preocupó de la educación de los niños y niñas que se encontraban totalmente abandonados al finalizar la revolución francesa. Y así nacieron los Viatores, educadores y catequistas.

Además de la educación, los viatores tienen la Fundación Solidaridad Viatoriana, con proyectos sociales por todo el mundo en los que no solo transforman la realidad a nivel educativo, sino que tratan de mejorar la calidad de vida en pueblos en vías de desarrollo y de las personas excluídas y en riesgo de exclusión social. 

La Comunidad Viatoriana extiende también su solidaridad apoyando a personas afectadas por la drogodependencia y otras adicciones a través del proyecto Hombre, y lo hace desde  la Fundación Aldaba, de la que también forma parte junto a otras congregaciones religiosas.

Los Viatores también colaboran y ayudan a las mujeres, especialmente a las más vulnerables socialmente, enfocándose al área laboral, a través de la Asociación Grupo Lábor y también a través de la Asociación Arcoiris, creada para atender aquellas mujeres que se hayan en prisión  y las que están een el exterior, y apoyarlas en su reinserción en la sociedad.