lunes 24/1/22

El Santo Padre ha recibido esta mañana a una delegación del “Centro Simón Wiesenthal” y les ha dirigido un discurso. La citada institución, ubicada en Los Ángeles, se dedica a documentar las víctimas del holocausto y a llevar registros de los criminales de guerra nazis. Con el paso del tiempo su principal labor es denunciar las actividades antisemitas en todo el mundo.

Lleva el nombre de Simon Wiesenthal, el célebre ‘cazanazis’ austríaco, que después de estar internado en un campo de concentración, dedicó la mayor parte de su vida a localizar nazis y llevarlos ante la justicia.

“Es muy importante educar en la tolerancia y la comprensión mutua, en la libertad de religión y en la promoción de la paz social”, les dijo el Papa en su discurso en la Sala del Consistorio del Palacio Apostólico del Vaticano.

El Papa, mencionando el 75º aniversario de la liberación de Auschwitz-Birkenau, que se conmemora la semana que viene, recordó como fue en 2016 para “interiorizar, para rezar en silencio”. El pontífice señaló que este aniversario “es una llamada a detenerse, a permanecer en silencio y a recordar”, algo necesario “para no volvernos indiferentes”.

“Hoy, absorbidos por el torbellino de las cosas, nos resulta difícil detenernos, mirar dentro de nosotros mismos, callarnos para escuchar el grito de la humanidad que sufre”, continuó el Santo Padre. Francisco aseguró que el consumismo actual también es verbal: “¡cuántas palabras inútiles, cuánto tiempo perdido en impugnar y acusar, cuántas ofensas gritadas, sin tener en cuenta lo que se dice!”, dijo. “El silencio, en cambio, ayuda a custodiar la memoria”, dijo Bergoglio, asegurando que si perdemos la memoria “aniquilamos el futuro”.

El Papa argentino lamentó el “preocupante” aumento, en muchas partes del mundo, “de una indiferencia egoísta”, por la que nos interesa “solo lo que nos resulta cómodo: la vida está bien si a mí me va bien y cuando algo no funciona, se desencadenan la ira y la maldad”, dijo Bergoglio, que aseguró que así es como se prepara el terreno para el surgimiento de “los particularismos y populismos” que vemos “a nuestro alrededor”. Terreno en el que “crece rápidamente el odio”.

Acto seguido dijo que estamos viendo “un bárbaro recrudecimiento del antisemitismo”. “No me canso de condenar firmemente cualquier forma de antisemitismo”, confiesa el Papa, que añade que para poder afrontar el problema “desde las raíces”, debemos comprometernos a “arar la tierra en la que crece el odio, sembrando en ella la paz”.

A través de “la integración, la búsqueda y la comprensión del otro nos protegemos mejor nosotros”, manifestó Francisco, y señaló la urgencia de reintegrar a los marginados, “tender la mano a los que están lejos, sostener a los descartados por falta de medios y dinero, ayudar a los que son víctimas de la intolerancia y la discriminación”.