miércoles 1/12/21
LLAMAMIENTO AL DIÁLOGO INTERRELIGIOSO "POR EL BIEN DE LA FAMILIA HUMANA"

El Papa: "El integrismo es una peste"

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El Papa recibe a a los participantes en el encuentro promovido por el Instituto del Diálogo Interreligioso de Argentina (EFE/EPA/VATICAN MEDIA)

“En el mundo precario de hoy, el diálogo entre las religiones no es un signo de debilidad”, subrayó el Papa Francisco al recibir en audiencia en la Sala Clementina en el Vaticano a los participantes en el encuentro centrado en el documento Fraternidad humana por la paz mundial y la convivencia común, firmado en Abu Dhabi el 4 de febrero por el Santo Padre Francisco y el Gran Imán de Al-Azhar, Ahmad Al-Tayyeb.

“Me complace también constatar que este Documento, de carácter universal, se esté difundiendo también en las Américas” dijo el Santo Padre, convencido de que la particularidad y la sensibilidad de países y continentes diferentes pueden “contribuir verdaderamente a una lectura detallada del Documento y a una mayor y eficaz comprensión del mensaje que transmite”.

“Las religiones, de modo especial, no pueden renunciar a la tarea urgente de construir puentes entre los pueblos y las culturas”: recuerda Francisco remitiéndose a lo dicho durante la Conferencia Mundial de la Fraternidad Humana. Ha llegado el momento – agrega – de que «las religiones se empeñen más activamente, con valor y audacia, con sinceridad, en ayudar a la familia humana a madurar la capacidad de reconciliación, la visión de esperanza y los itinerarios concretos de paz» (4 febrero 2019). Porque, asegura, “nuestras tradiciones religiosas son una fuente necesaria de inspiración para fomentar una cultura del encuentro”.

Hablando de la fraternidad como «una realidad humana compleja», a la cual se debe “prestar atención y tratar con delicadeza”, Francisco subraya la importancia de demostrar que los creyentes son “un factor de paz para las sociedades humanas” y así responder a quienes injustamente acusan a las religiones de fomentar odio y ser causa de la violencia. Se trata – asegura – de cambiar actitudes, “históricas”, y pone como ejemplo y símbolo la escena de la Chanson de Roland, cuando los cristianos vencen a los musulmanes y los obligan a elegir entre el bautismo o la espada. «Una mentalidad, dice Francisco, que hoy no podemos aceptar ni comprender ni puede funcionar más». De ahí su exhortación: “Cuidémonos de los grupos integristas, cada uno tiene lo suyo”. “Y tratemos con la fraternidad de ir adelante”. «El integrismo es una peste”.

Sigan trabajando, es el aliento del Papa al final del discurso. «Espero, dice, que este Mensaje de Fraternidad sea recibido por la comunidad internacional, para el bien de toda la familia humana, que debe pasar de la simple tolerancia a la verdadera convivencia y coexistencia pacífica».