domingo 13/6/21

Un tiempo para reflexionar

David López Royo reflexiona en este interesante artículo  en El Correo de Andalucía sobre la Fe y la iglesia: "La Iglesia, y en especial la Jerarquía, tiene que reflexionar sobre qué rol desea jugar en este momento histórico. No es el papel del poder sino el de fomentar, sin aristas, la convivencia y la concordia. Pero esto es extremadamente difícil cuando lo que se percibe es poder y poder, sin que importe mucho hacer daño con tal de no sentirse fuera de los ámbitos del poder humano".
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Estos últimos días, desde la perspectiva espiritual cristiana, estamos celebrando la pasión, muerte y resurrección; pero otro año más, la covid, ha privado de vivir en las calles una Semana Santa en donde la fe, la tradición y la historia se entremezclan dando lugar a que muchas personas se dejen llevar por una experiencia excepcional con significados diversos; pero con la seguridad de que sus vidas quedan marcadas por la certeza de que algo que, puede ser especial, ha tocado sus corazones.

Es la Semana Santa un acontecimiento que supera lo estrictamente cultural y hace que una buena parte de la humanidad se cuestione sobre temas que rompen muchas lógicas que los humanos construyen apoyándose en parámetros que llamamos científicos. Con los mismos se pretende cuestionar la dimensión espiritual intentando reducir la Fe a algo meramente imaginario y sin valor para la vida. Sin embargo, lo trascendente hace que la Fe no quede como un fenómeno generado por la mente. La Fe, desde la dimensión cristiana, tiene una realidad propia y ésta se basa en Cristo, el Hijo de Dios, que experimenta la pasión, pasa por la muerte y trasciende a la Vida mediante la resurrección. La Fe, por tanto, es una experiencia personal que se puede compartir o no. Es la experiencia que cada ser humano está dispuesto a vivir. El hecho histórico en el que Jesús de Nazaret se hace presente en este mundo sucedió hace dos mil años. La Fe, sin embargo, sucede cada día porque es una experiencia personal que cada persona puede sentir, y de esta manera cada cual puede tener un camino particular para descubrir la presencia de Cristo. Cristo, al mismo tiempo, lleva a cada persona a respetar a quienes deciden que la Fe no significada nada en sus vidas. Ha pasado el tiempo en donde se culpabilizaba y se estigmatizaba a quienes entendían que la Fe no tenía ningún valor, al menos la fe que la Iglesia hacía creer que era la auténtica Fe::..(Leer artículo completo: https://cutt.ly/2cQA2EB).

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